|
John Coltrane Olatunji Concert
Por Sadhú
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ QUE LE JODAN AL SILENCIO !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Pensé en esta mañana que se me antoja tan deprimente, y es que ya van varios días con esa percepción. El desayuno no me ha sentado bien, pero hace años que pocas comidas me sientan como deben.
En mi casa no hay nadie, y este silencio junto con la pesadumbre ya asentada en mis espaldas me resulta demasiado sórdido.
Mientras me daba algo de vida intercambiando bienestares y malestares con mis amigos Juanan y Lola en el msn (que grandes son) y tras romper un poco el velo de la nada con un disco de Henry Threadgill, giré la cabeza hacía la estantería de CDs y no hubo duda alguna. Retiré con un cuidado mecánico (poco típico en mi manea torpe de tratar las cosas) la bonita figura que me trajo mi amor de su travel por Argentina ( -cuando la vi dije "es como tú!" y te la compré-), un pequeño ser de barro tocando un saxo y con mucha nariz que he colocado junto con los CDs de Coltrane porque a esa altura la única persona que la puede romper soy yo, y no mi gata, que ni si quiera está por aquí para hacerme compañía. Putas mañanas de soledad.
El caso es que fui directo a "The Olatunji Concert", y es que sólo con la portada ya tiemblan las paredes. África, Mama África, méceme en tus brazos de polvo y hambre.
Y aquí estoy, destrozando los cerebros de mis vecinos con el free más corrosivo del quinteto del hombre locomotora. Qué poder, qué energía, y estaba en las últimas, y debía saberlo......Dios, cómo me rompe el alma.
Te introducen con un Ogunde que bien pondría los pelos de punta al más calvo, y es que las primeras notas de ese tema ya te sitúan en las alturas, y en esta versión de 25:28 no bajas a la tierra ni con todo el plomo de un disco de Norah Jones. Todo ese cúmulo de notas y percusiones, esa persiana que te separa del mundo de los vivos y te da una buena patada ahí, donde a todos nos duele, y tu eliges, o continuas o mejor quitas el CD y lo tiras por la ventana. Es lo bueno que tiene esta gente, desde el primer momento te dejan bien clarito de que va ir la rola, no se andan con pendejadas. Y de pronto entra en acción la señorita Alice, y parece que el cielo se abre tras una tormenta. Esa mujer que sabe hacer de su piano un arpa, y es lo que más me gusta de su estilo particular, esa abertura que produce en medio del caos de los solos esquizos de Coltrane y el faraón Sanders, de la bestia pesada y multidireccional (si, me gusta ese adjetivo) de Ali, del rotundo bajo de Garrison. Cómo aprecio el concepto de armonía y ritmo de esta mujer, carajo! Talmente parece el mar hecho teclado, es un fluir constante de notas, es una caricia que pocos interpretes saben imprimir en su técnica y en su ejercicio musical. Y tras ese "descanso" vuelve la tormenta, bendita tormenta. Y a los minutos se acaba y simplemente piensas "puede haber algo más desgarrador?".....Schhhhhhhhhhh! Nene, tranquilo, que ahora viene Mr Garrison con un terrible solo de 7 minutos. Es tan paternal y tan feroz este hombre, tan pequeño y tan enorme con su contrabajo en las manos. Qué bien supo seguir los pasos del Tren hasta las últimas consecuencias y es que para eso hay que tener madera y a este hombre le salía por las orejas. Te relajas un poco con esa entrada de Garrison que no es más que el anuncio de "My Favorite Things" (casi 40 minutos de tema que se me hacen tristemente cortos), y qué entrada, da sus últimos acordes y vuelta a la tormenta. Mi habitación parece invadida por todos los elefantes de la Sabana y yo estoy en medio debatiéndome entre las multifonías de Coltrane, el dramatismo de Sanders, la síncopa constante, imperecedera de Alice y la escalofriante masa rítmica de Garrison y Ali, y simplemente puedo decir "Yeahhhhhhhhhh! Man!, estoy vivo!" y es que ya lo dije una vez, EL FREE TE HARÁ FREE y no me cansaré de decirlo.
Y de todo esto trata este trabajo de Coltrane y su quinteto de titanes, de energía en estado puro, en un estado tan puro que no puedes hacer más que pedir que disparen porque ya está todo dicho.
Y diréis "que carajada de reseña es esta". Pues ni más ni menos que la reseña de un disco que una mañana sucia y trukera, solo, impaciente, un día de esos que te preguntas que de qué coño va eso de estar vivo y si realmente quieres participar en ello, llega John Coltrane y te pega un par de bofetadas y te dice "Venga chaval, y que tal si en vez de tirarlo todo al traste le echamos un par de cojones y vivimos de verdad".
Todo en este trabajo es bello, su portada, el lugar donde se grabó, la amistad entre Coltrane y Babatunde,........es otro indiscutible, imprescindible para los oídos con más huevos y las almas más vanguardistas, otro indispensable del free y de la vida en estado puro, con una sola pega, una calidad de sonido espantosa, pero que queréis que os diga,...a mi me da igual.
Terminan de soplar, de percutir, de darme el arte intravenoso.....aún resuenan en mi cabeza y en mi alma mientras bajo a la realidad, la realidad de tu amor lejos de ti porque eres un pendejo, la realidad de exámenes de sarna, la realidad del calor y de una ciudad, que como todas, no perdona,...y lo único que me pregunto es qué coño andaba haciendo yo en el año 67, y es que aún no había nacido, pero aun así me pregunto "¿Por qué no estuve allí?".
Agosto 2004, Madrid.
|