Albert Mangelsdorff
Never Let It End

Por Sadhú

Con este calor que estamos soportando en Madrid en estos meses de verano se hace imprescindible y prácticamente vital algo refrescante para no morir secos y deshidratados. Esta vez mi refrigerio no tiene forma de botella de cola, o de agua mineral, no tiene forma de piscina o de playa, tiene forma de trombón.

Es bastante agradable tener amigos que te conocen bien, amigos de esos que te dicen "Oye, escucha esto, te va a gustar". Pues uno de esos amigos, Sir Roberto Barahona, me dijo esas mismas palabras referidas al trombonista y compositor alemán Albert Mangelsdorff. Y vaya si tenía razón. Escuchar este disco ha sido toda una ducha fría para mis oídos que ya llevaban tiempo esperando escuchar algo de jazz que los agarrara con fuerza.

Pues bien, en este trabajo del trombonista (con todos los temas firmados a su nombre, salvo un par firmados a nombre del saxofonista y otro a nombre del baterista) nos encontramos con un jazz muy exigente. Un jazz con un carácter oscuro y misterioso que hace que su escucha resulta inquietante desde el principio hasta el final, y cuando termina te preguntes : "FUCK! ¿¿Qué coño ha pasado aquí??".

Hablar de virtuosismo en el jazz ya resulta bastante lexicalizado ya que la mayoría de discos bautizados en este género suelen serlo.

La volatilidad y facilidad de despegue y planeo de Heinz Sauer, saxofonista alto y tenor, es inclasificable, tocando todos los palos desde la melodía hasta el sonido más desgarrado hacen ver el buen gusto y conocimiento del saxofonista, que campa a sus anchas por todo el CD.

Albert, más comedido, más misterioso, más interrogante, más como es su propio instrumento, con un disco que, firmado a su nombre, no tiene en absoluto su protagonismo, cosa importante o que, por lo menos a mi, me resulta interesante, que el protagonismo pertenezca a la ensamble entera, que creo que es la finalidad principal o debería serlo.

Ralf Hübner es un baterista de esos que me gustan a mí, de los multidireccionales (como decía Coltrane de Alí) y que no tiene ningún problema en alcanzar a sus compañeros en las alturas en las que se mueven sin dejar de lado la base sólida que este tipo de percusionistas sabe siempre marcar antes de salir por patas.

Para mi gusto destacar la figura de Günter Lenz , un contrabajista que es todo un huracán, que engorda el sonido de forma que parece que se te va a salir por los altavoces. Una maravilla escucharlo y demostrado queda su perfecto-hacer en el solo que da entrada al segundo tema, para luego rematarlo con una melodía cíclica que, junto con el trabajo de sus otros compañeros ofrecen un aire muy étnico al tema en cuestión, aire que se deja respirar durante todo el CD.

Baladas que comienzan siendo baladas y que de pronto dejan de serlo, improvisaciones vertiginosas, riffs "standard" y melodías de vete tú a saber dónde es lo que nos ofrece este cuarteto durante los casi 45 minutos de "misterio" sin respiro. Y es que cuando un disco se te ofrece en forma de cuarteto (o quinteto, o trío,.....) y lo escuchas, y parece haber más de los que se dice, siempre suele ser buena señal.

Sólo un detalle negativo, la portada es horrenda.

En fin, jazz exigente para el que se atreva a dejarse exigir en los campos del free, en este caso made in Europa.

Madrid, agosto, 2004

home | foro | envivo | secciones | nosotros | links


  Roberto Barahona, Director contacto

 .


design courtesy of aperio life


(c) PuroJazz 1998-2006