|
Roberto Barahona y PuroJazz Quartet
Por Orlando Avendaño
Miércoles 8 de Enero 2003.
El Perseguidor.
La buena onda que corrió esa noche fue producto de una importante cita: dos eventos paralelos, por un lado el PuroJazz Quartet en la música y, por otro, una vez más se daban cita en un número importante los llamados "arrinconados".. "corners"...o "cornetes", del que formo parte, casi llenó el lugar en un ambiente de real afecto y camaradería. El resto de los asistentes terminaron por esperar con una casa "full" la aparición de los muchachos del PJQ.
Como siempre pasadas las once de la noche, aparecieron: Felipe Chacón en bajo, David Pérez en saxo tenor, Charly Silva en piano y Roberto Barahona en la batería y quien lidera esta agrupación.
Abrieron con Yes and No. Como parte de un programa casi dedicado en su totalidad a Wayne Shorter, muy apropiado para que Pérez mostrara lo que puede hacer. Un pequeño paréntesis aquí: los que nos encontrábamos ubicados en los costados, justo debajo de la salida amplificada del piano, no pudimos oír con claridad suficiente el manejo de David en su instrumento, personalmente lo conozco y he tenido el placer de tocar con él. David es un tenor que uno no debe perderse, me cambié de ubicación para oírle; tiene fortalezas únicas que aún cuando parezcan simplonas, no lo son, si se quiere entender bien el lenguaje del jazz.
David Pérez es norteamericano, estudió su instrumento allá, seguramente desde la juventud. Tiene aquello que otros no pueden conseguir ni lograr: el sentido, la esencia, la fluidez, la división de los tiempos, los lugares donde toma aire, le resultan naturales y así se le oye. De manera tal que además provisto de un muy selectivo gusto y fluidez técnica, plantea solos a ratos bastante largos, con especial coherencia y sentido.
Todas las notas ligadas, ideas largas por ende, que puede desarrollar con soltura. Con toda modestia, amigos, lo que más he visto y he oído son saxofonistas, es lejos mi instrumento predilecto, de partida no se ha sabido que un saxofonista muera por falta de aire!!.... por lo mismo que respirar como lo hacen algunos compatriotas, que aún tocando bien, respiran, como decía antes, en los tiempos fuerte o en lugares obvios y en forma reiterada, por ejemplo cada ocho compases, esto va agregando a la interpretación un pulso generalmente no deseado y que curiosamente termina por "sincopar" los solos, acercándolos involuntariamente al Dixieland. Con el máximo respeto por este ritmo, que por lo demás, toqué con dedicación y amor en mis primeros años de baterista. David no conoce este problema, por eso es interesante oírle como se desplaza; su sonido es bueno aún cuando no posee la potencia que por lo menos yo extraño en él, es a ratos incluso levemente apagado y no estoy hablando de matiz, me refiero a actitud.
Para colmo habiendo un micrófono disponible, no lo utilizó, privando de esta manera a muchos, que le oyeron parcialmente.
David Pérez es un muy buen músico, sabe lo que hace, aun así, siendo su amigo, me atrevo a decirle con respeto que sería interesante que se tirara a una piscina por una vez con: Arnett Cobb, Wilton Felder, Marcos Aldana y Lucky Thompson. Trane esta internalizado ya: y eso es mucho decir......yo pido un poquito más de "calor", por decirlo de algún modo.
Felipe Chacón ha tenido mejores noches que esta. Le tocó muy duro, eso es verdad. Pero en el repertorio del cuarteto no lo noté lo suficientemente seguro; en algunos temas estuvo clavado y en otros hizo lo que pudo....pero la idea es tocar en todos los temas con igual fuerza, conocimiento del repertorio y soltura, cosa que Felipe tiene y de sobra. Pero para que sea así, hay que conocer y pasar por sobre los temas. En las "jams" que se armaron más tarde, estuvo firme como roca, pero indudable y comprensiblemente agotado. Fue muy duro el trabajo esa noche.
A Roberto Barahona, le tocó muy duro también, él eligió su propio repertorio, casi una noche dedicada a Wayne Shorter, con composiciones complejas, tiempos difíciles, llenos de acentos, cortes y apoyos obligados, el primer set, lo noté un poco apagado, se le vino encima la banda, con el pianista Silva en la guaripola. Roberto es un baterista mesurado y fino, ha sido así toda una vida, no es apaleador ni mucho menos un batero hard-bop, Charly Silva le cae a uno con gran finura y delicadeza o convertido en un pequeño Godzilla.
Roberto se tuvo que afirmar como fuera, tanto así que el segundo set, lo planteó completamente distinto, con menos escobillas, y usando palos en los platos, para lograr mantener la demanda de la banda, que fue en despegue vertical, esto no significa ni remotamente tocar fuerte, estamos hablando de "equilibrio" y muy especialmente en el rol de la batería que es donde finalmente descansa la solidez rítmica que los solistas requieren, Roberto salió airoso con dignidad, pero aún cuando me sea difícil opinar, el repertorio, debe adecuarse, a las posibilidades que nadie mejor que uno mismo conoce.
Viro, levemente hacia otro aspecto, pero es valido y es justo. Roberto está generando todo un ambiente en el jazz, cada vez hay más entusiasmo junto a su esfuerzo como creador de "purojazz" y su labor es digna del entusiasta reconocimiento. Así fue como lo respaldamos esa noche y siempre.
Carlos "Charly" Silva, es un capítulo aparte. Dispone de una gran gama de fortalezas, que sus debilidades, que como a todos también lo componen, prácticamente no se detecten, aún estando sumamente despierto. Carlos es un gran sartén o un "wok" que está de moda estos días, para freír allí, a fuego lento, mediano o fuerte, a todo lo que se le ponga por delante, sean estos temas o músicos, Carlos tiene primero que nada "actitud" y "osadía" condición, en mi opinión, básica para un músico de jazz. Lo respalda una técnica, no necesariamente virtuosa, pero si lo suficientemente solvente como para afrontar las verdaderas aventuras con que enfrenta cada una de sus intervenciones, no me refiero solamente a sus solos, sino como plantea los temas desde un comienzo hasta su cierre. Es un músico "despierto" y esto que parece obvio no lo es tanto, especialmente en este campo que hemos elegido donde "el ahora o nunca" está presente a cada cuatro compases (y estoy siendo remolón!!), aquí hay que reaccionar AHORA, y eso Carlos lo tiene muy claro. Toca para sus compañeros con finura, notas precisas, jamás opacando, muy por el contrario, es un apoyo sólido para cualquier solista, además cuando nota que la cosa está caminando ya con cierta solidez, repentinamente deja de tocar, confiriéndole al grupo un aire diferente, otro sonido, que provocativo, obliga a los que siguen, a poner mas atención aún en su interacción.
Sus solos son estructurados en forma inteligente, "canchero" le llamamos los músicos, esto es: ir generando presión sobre presión, hasta crear sus propios incendios, los que sutilmente, al llamado de comandancia, él mismo acude a apagarse. A ratos percusivo, a ratos con mucho despliegue armónico y técnico, pasa por diferentes estilos y diferentes referentes, hasta clásico diría yo, para conformar finalmente, su propia propuesta.
Reconforta, encontrarse con un músico como Carlos....una vez más parece una obviedad, pero NO lo es, reconforta oír a un músico que sabe lo que hace. Así de simple, así de complejo.
Finalmente, tuvimos el agrado de oír a músicos jóvenes, por decirlo de alguna forma, bateristas como Gabriel Puentes, Félix Lecaros y Carlos Cortez, le dieron, con estilos muy diferentes, a los tambores como éstos reclaman....
Ser "acariciados" a palos!
Una noche inolvidable, muy grata compañía y camaradería. Una noche de fiesta para PUROJAZZ, que cada vez se ve más firme y lleno de proyectos, de jazz y más jazz.
Una buena noche para todos, incluyendo a los que llegamos casi amaneciendo ya a nuestras casas!!
|
Fotos: Sebastián Barahona
|