Carlos Silva Trío

Por Orlando Avendaño

“El Perseguidor”
Bellavista, Santiago Chile
Sábado 22 de marzo, 2003

Provocativo en extremo, me resulta describir lo ocurrido anoche en el tradicional “refugio” del Jazz santiaguino: “El Perseguidor”.

Parto describiendo una casa absolutamente repleta, con una buena cantidad de espectadores, incluso que desde la vereda disfrutaron de la presentación del trío. A las 11.15 aparecieron Carlos Silva, pianista y responsable de la agrupación, Roberto “Titae” Lindl en bajo acústico y eléctrico y Andrés “Andy” Baeza en los tambores.

Me fue imposible no evocar momentos inolvidables vividos en Los Ángeles, Calif. Nueva York y San Francisco donde vi algunos tríos, como muy especialmente: Les McCann, Ramsey Lewis y, aunque distinto, Jimmy Smith, que producían efectos similares o idénticos a los que lograron nuestros amigos anoche, esto es: tener a los asistentes no solamente entusiasmados sino francamente frenéticos a los tres minutos de iniciado el primer tema (“Just you, Just me”). Esto es muy poco común en la escena local, en general he notado que el jazz se disfruta más que antes, sin duda, la gente oye con atención y es levemente participativa pero a lo que me refiero, va mucho, pero mucho más lejos. Es EMPATÍA PURA, reacción espontánea al más mínimo logro, a la señal más leve en que la música alcanza un nivel superior, sobresaliente. Una primera reflexión: a veces los músicos subestimamos a la audiencia, pensando que no tienen idea, que da lo mismo, eso NO es así, es posible que no sepan, desde el punto estrictamente técnico o histórico del jazz, pero el lenguaje cuando esta correctamente expresado penetra como una flecha feliz directo a la sensibilidad de las personas, produce y gatilla un inmenso agrado y en este caso especifico, lo que los gringos llaman “JOY” o sea ponerse contento, feliz. Así las cosas, la casa empezó literalmente a “hervir” y la banda no cedió hasta cuando dos y media horas más tarde concluyó su actuación.

No obstante, y sin desmerecer en absoluto lo descrito y siendo el objeto primero y ultimo de “Jazz en vivo esta noche”, el análisis del jazz y su tratamiento, entramos ahora a llamada “hilandería fina” que básicamente es, desde mi particular punto de vista, la descripción de las “fortalezas y debilidades” al tratamiento que se le dio al lenguaje del jazz anoche.

No hace mucho tuve oportunidad de analizar lo más profundamente que pude el lenguaje, el manejo, la fuerza y la actitud de “Charly” Silva (si alguien se siente motivado, puede leerlo en mi artículo anterior de enero de este año).

Esta vez Charly lideraba el grupo, en el sentido de la responsabilidad de ser el único instrumento “cantante” de la agrupación, por lo mismo pude apreciar aun más sus desplazamientos, llenos de creatividad, osadía, inagotable en entrelazar sin tregua ni piedad, una idea tras otra con envolvente soltura, además, para mí valiosísimo: un cierto humor a ratos, con fragmentos, citas o remitentes que van desde Red Garland, pasando por el tan querido Erroll Garner, hasta unos fragmentos leves y simpáticos de Jelly Roll Morton. Carlos recorre todas las calles... a ratos lo sentía como un enloquecido repartidor de Federal Express, entregando a diestra y siniestra, distintos regalos, preciados paquetes para aquellos que a mi juicio no necesariamente los recibieron todos....dejaron pasar muchos y es ahí donde empieza una de las debilidades que sentí en cómo se manejó el trío.

De todos los pianistas con que he tocado, que no son pocos, sólo se me vienen a la mente Matías Pizarro, Omar Nahuel y de Dave Craig en USA, que tenían una particularidad similar a Carlos ....”COMPARTIR”, regalar a cada rato a sus compañeros con la oportunidad maravillosa que te complemente o “redondeen” tu idea, esto, amigos, es de una generosidad maravillosa, es darle a los otros oportunidad de verdaderamente TOCAR, no sólo de ACOMPAÑAR que son dos cosas completamente distintas.

No pretendo ni remotamente decir que esta comunión no se dio, eso sería injusto, pero fue tal la cantidad de situaciones que Carlos “descompuso” armónicamente, métricamente, percusivamente, que a veces no haberse “ido” con ellas, es una de las pocas falencias del trío.... . ¿falta de ensayo? ¿deben conocerse mejor? Puede ser.... incluso hasta una falta de análisis “post-tocata” puede jugar en contra.

Como un último comentario, Carlos Silva es un músico absolutamente encantador, esto en el sentido de cautivante, seductor, provocativo.

El tirón de “orejas” de la semana: innecesario volumen, a ratos extremadamente fuerte, y él NO lo necesita, está muy por sobre eso, tres puntos menos a la perilla, lo harían aun más fuerte y le agregarían la posibilidad de ser percibido en forma levemente coloquial, acústica, que todos sabemos es muy grata. Los músicos del nivel de Carlos NO tocan FUERTE, tocan POTENTE que son dos cosas absolutamente distintas.

Titae Lindl, por primera vez lo veo “metido” de cabeza en el jazz, si vamos a hablar de “actitud”, concepto tan recurrente en mi, Titae la tiene de sobra, más entregado a lo que hace, francamente no se me ocurre, se funde con su instrumento es decir, no hay más que decir....curiosamente, porque tuve el agrado de conversar y departir con él y con el resto de los músicos, supe que tiene una formación formal completísima y además que es hijo de un maestro de maestros, es decir sabe perfectamente lo que hace no obstante, y ahí viene la “oreja” de la semana, transformado en un snow-board inexorable, con un sonido magnífico, afinación impecable, férreo pulso, firme, seguro y en esa actitud, en esa concentración, dejó pasar oportunidades originadas por Carlos, regalos entregados en bandejas finísimas en las cuales él no reparó, y aun cuando lo hizo, en pocas oportunidades a mi juicio, sólo se centró en el pulso férreo. Cuatro cuartos, cuatro cuartos y punto. Podría haber viajado por divisiones métricas como nadie y haber en justicia hecho “hablar” más a su instrumento, entregando un recorrido por la bella gama sonora que tiene el bajo acústico. Por otro lado, a veces uno sabe perfectamente que hay solistas que por su nivel profesional no necesitan “ayuda”, o tanta ayuda; son firmes y seguros, ahí en realidad hay posibilidades de tocar, aportar, crear, implementar las ideas de los compañeros, generar interacción. Titae es un súper músico, y solamente a ese tipo de profesionales tiene uno derecho a demandar más. Un pequeño recuerdo, un diminuto tributo al extraordinario y despierto Omar Nahuel, cuando me percibía muy ordenadito, muy esmeradito, muy cómodo, con su inigualable timbre de voz, más bien ronca, me decía:....Dibuja, Chico, dibuja!!!!!....es decir: toca, no me acompañes!!.

A Andrés “Andy” Baeza, lo había visto sólo una vez antes, y en circunstancias muy distinta, en trío acompañando a una cantante. Son dos mundos muy distintos, ahí hizo lo justo, y así lo consigné en un artículo de noviembre del año recién pasado. Anoche tenía que tocar, no había vuelta, y gratamente me impresionó ver que se desplaza con impecable técnica, muy buen gusto, controlado y atinado. Para los que no tocan batería, esto es no hacer sonar ni tambores ni platillos sin razón alguna, o sea, tocar porque “SI”; eso es rarísimo, sin embargo muy recurrente en algunos bateros locales, Andy se manejó, fue especialmente receptivo frente a las descomposiciones métricas más osadas que emanaban del líder de la banda y recogió lo que más pudo, no se puede ir a todas tampoco, el resultado sería el llamado free-jazz, y ellos estaban en otra ruta. Andy es un muy buen músico tiene mucho gusto. La “oreja” de la semana sería algo no menor, aun cuando comprensible, si es lo único que uno dispone, pero fue a la guerra con armas cortas...en castellano: Una batería de la medida más pequeña del rango en que se fabrican estos instrumentos y como el volumen que impusieron sus compañeros fue bastante elevado, hay un momento en que los tambores no responden, aun cuando sean tocados con descomunal fuerza o potencia,(un recurso de emergencia es utilizar mas el “rim-shot” o sea golpes fuertes que dan parte en el aro y parte en la superficie del tambor, esto ayuda algo. Andy, no lo utilizó) a ratos no se le oía con claridad y uno se perdía un trabajo fino y atinado. Incluso me ubiqué en distintas partes buscando privilegiar su propuesta. Como anécdota destaco que esta es la primera vez en mi vida de músico que presencio algo así, siempre se trata que el batero “baje” y le hacen a uno mil señales, de lenguaje secreto de los músicos que incluso pueden llegar a ser levemente groseros, esta vez ocurrió lo contrario.

Finalmente, cuando el trío recurrió a pequeños “gimmicks”, o “truquitos” simpáticos, que reflejaban un entendimiento preciso entre los tres; la audiencia los percibía en el acto, y fueron recibidos con verdaderas ovaciones.

Los temas bien elegidos, variados, alegres, nos dejaron a todos con gusto a poco, pero el cariño y verdadero respeto con que el trío fue percibido, nos hizo a todos ser lo suficientemente atinados y mordernos de no pedir un “temita” más....porque se evidenciaba en ellos al cerrar cada set, que la entrega había sido total y dejarlos ir entre tanto cariño y aplausos fuertes, prolongados, fue decirles gracias sinceras por lo que nos ofrendaron.

Para adelante muchachos...pedirles que sean mejor y mejor no es una crítica ni una obligación...en realidad es una oportunidad.

Gracias.

Marzo 22 /2003

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