Schönberg, Webern y Berg revitalizados por Marino Formenti

Hace un tiempo un amigo mío, Gabriel Matthey, compositor chileno, me dijo que un concierto debe contener algunos requisitos para su completo éxito: ser conmovedor, sorpresivo, entretenido, e invitar a la reflexión. Lo que escuché en el concierto del pianista Marino Formenti cumplió las cuatro exigencias mencionadas.

Fue conmovedor porque Formenti revivió trabajos emblemáticos de estos compositores; nos llevó a una época muy compleja y decisiva para el estado actual de la música tonal (350 años de música tonal), evolucionado hacia un nuevo discurso: el atonalismo "libre" y el serialismo dodecafónico. El Op. 27 de Webern, o el Op. 11 de Schönberg, o la Sonata de Berg, desencadenaron estados inmediatos de complejidad lingüística musical, sin olvidar, por supuesto, los momentos culminantes, herencia de su actitud romántica. Tal discurso, como es de conocimiento público, todavía genera controversias al escucharlo. El auditor común necesita un soporte conocido para establecer coordenadas coherentes. En caso de contrariar aquello, es muy posible que los espectadores alejen su atención; no obstante, recibieron con mucho entusiasmo cada pieza que interpretó Marino Formenti.

Fue sorpresivo porque, aunque algunos conociéramos las piezas que Formenti interpretó, su pulsación, el toque que plasmó en cada pasaje de las obras, fue algo muy novedoso para mí. Desde que escuché las versiones de Glenn Gould, hacía tiempo que no escuchaba algo tan poético como lo que hizo Formenti. El segundo movimiento del Op. 11 de Schönberg, ese pedal del comienzo, fue algo muy bien logrado, podría hasta decir que se escuchó con una gran sensación de ir fuera del pulso, flotando en toda la sala.

Fue entretenido, porque aparecieron 2 Kinderstücke de Webern que no había escuchado y que dentro de la sencillez aparente del compositor, Formenti supo comprender, entregando una versión simple para todos.

Finalmente, invitó a la reflexión porque al salir del concierto alguien dijo por ahí: "Yo no sé si el pianista se ha equivocado…a mi me pareció todo igual y si se ha equivocado, no se ha notado". Me pregunto, ¿Por qué puede sonar todo igual? ¿Por qué el auditor no ha evolucionado en ese aspecto? ¿De quién es la culpa? ¿Qué podremos hacer para que estos comentarios dejen de ocurrir?

Cuando alguien me preguntó qué me había parecido el concierto solamente respondí: hacía tiempo que no escuchaba música.

Fundació Caixa Catalunya
Sábado 4 de marzo
Marino Formenti
19.30 h

Pianista y director nacido en Milán (1965), se ha consolidado como uno de los mejores solistas actuales. Ha actuado en algunos de los festivales más prestigiosos del mundo y en importantes salas de conciertos de Berlín, Viena, Tokio, Nueva York y Los Ángeles. Formenti ha colaborado con grandes compositores, como Helmut Lachenmann o Olga Neuwirth.

Arnold Schönberg
3 Klavierstücke op. 11 (1909)
Alban Berg
Sonata op. 1 (1907-08)
Arnold Schönberg
5 Klavierstücke op. 23 (1920-23)
2 Klavierstücke op. 33 a/b (1929-31)
Anton Webern
Variationen op. 27 (1935-36)
Klavierstücke op. posth. (1925)
2 Kinderstücke (1924; estreno en España de la segunda pieza)
Arnold Schönberg
6 Kleine Klavierstücke op. 19 (1911)

Concierto con reserva. Aforo limitado.

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