Actores secundarios...

...columna crítica

Por ENRIQUE HURTADO

Hace ya una semana y un poco más que los estudiantes secundarios en Chile están en paro por demandas que a vista de todos son reales y urgentes. A saber: mejorar la Educación Pública del país. Claro porque la brecha que existe entre la educación pública y la privada es cada año más grande.

Aunque este conflicto se presenta ahora con días de movilización, este problema se arrastra por años en nuestro país contradiciendo eso que suena tan democrático en nuestra carta fundamental "la Educación es un derecho en Chile", si pero qué pasa con la calidad de la educación entregada.

No deja de ser curioso que todos los jóvenes que ahora se movilizan por una educación pública de mejor calidad sean todos hijos de la democracia nacional, nacidos entre el 88 y 89. Es decir, la actual coalición política se adjunta con esto su mayor fracaso más aun en el aspecto social. Porque no hay duda que un país crece y avanza cuando sus ciudadanos tienen mejor educación. El tema, honestamente, es complejo. En Chile se arrastran del "modelo" dictatorial la famosa Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE) en donde el gobierno local, léase Municipios, controlan los dineros extendidos por el poder ejecutivo para infraestructura a colegios públicos o "municipalizados". En otras palabras queda en manos de políticos inescrupulosos y tecnócratas el diseño de los currículos de enseñanza. Por otro lado, mientras más alumnos asistan a estos colegios públicos y cumplan con lo dispuesto por el municipio más dineros frescos reciben éstos. Curiosa ecuación que ve desde ya a un alumno como un cliente.

Pero la gracia de esta movilización ha sido colocar el tema en el centro de la discusión política y social en nuestro país. Ambos bandos políticos en pugna por el cetro presidencial coincidían que la educación debía ser reformulada para una mejora posterior. Al parecer nuestros alumnos se han cansado de promesas de los políticos para la tele.

Sus demandas tienen algo de coyuntural: pase gratuito escolar para el transporte, gratuidad para los más necesitados de la PSU ( prueba de conocimientos generales mínimos para acceder a la Educación Superior en Chile) y el término de la jornada completa que no es otra cosa que dejar a los alumnos durante las tardes para que aprendan más y mejor, cuestión que la precariedad de infraestructura en los colegios públicos y la poca imaginación de cuerpos docentes no permiten cumplir en lo mínimo este objetivo. Todo lo anterior pareciera se puede resolver con una mayor inyección de dineros frescos. Sin embargo, hay aspectos de estas demandas, léase la "calidad" de la educación pública, garantizada en la constitución política del Estado, que son un problema de mayor aliento y mucho tiene que ver la voluntad política de los representantes del pueblo: legisladores, autoridades gubernamentales, congresistas e incluso empresarios. Eso está por verse.

Hasta el día de hoy el nuevo gobierno chileno sólo se ha mostrado errático en estos problemas. Reaccionando tardíamente y sin un norte claro.

En Chile todos quisieran que nuestros hijos sean más que sus padres. Si bien es cierto existe una preocupación por parte de las autoridades, casi nunca ha habido un "Educador" en el ministerio de educación. Curiosamente sólo tecnócratas o politiqueros, llámese leguleyos o ingenieros, que con suerte saben qué es un objetivo transversal. El modelo impuesto desde la dictadura y no cambiado en su momento por los demócratas, es decir, ver la educación sólo desde un prisma económico ha sido un error garrafal. La supuesta "Reforma Educacional" que debería llevarse a cabo en Chile nace muerta toda vez que no intervienen los educadores sino tecnócratas en su planificación. En suma, los ciudadanos que aspiran a superarse cultural y socialmente a través de la educación no ven por ningún lado avances, todo lo contrario, quienes sustentan el poder económico se han legitimado no dando paso a la llamada meritocracia sino perpetuando eso de el compadrazgo familiar o social.

¿Es eso una muestra de democracia? Parece que estos actores secundarios nos están recordando con sus demandas cuán metalizados nos hemos vuelto en Chile, que vive de un exitismo patético que no nos deja ver más allá de nuestras narices.

Chile para dar el salto al desarrollo debe plantearse urgentemente estos temas sin excluir a nadie, escuchando a sus pedagogos, atendiendo a sus alumnos y replantearse finalmente que país o sociedad queremos a futuro.

Por Enrique Hurtado

Profesor.

Junio 2006, Santiago de Chile.

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