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El pintor que no sabía pintar
HENRI ROUSSEAU y sus "críticos"
Por Sadhu
¿Qué sucede cuando la teoría choca directamente con la "teoría"? Pues que la "pomada" que te intentan vender se descubre a sí misma y se cae por su propio peso, o por su falta de peso.
Esto mismo me ha sucedido recientemente tras leer un libro monográfico sobre la figura del pintor de finales del s XIX principios del XX, Henri Rousseau.
Choqué con la obra de este pintor hace algún tiempo y ha sido ahora cuando he podido profundizar un poco en ella. El resultado: una sensación de engaño por parte de los teoréticos estéticos que, desde luego, depende más de ellos que de la propia persona de un pintor que, aunque se quiera decir lo contrario, sólo lo era de "domingo".
Cualquier persona que se haya acercado a las reseñas o artículos que he escrito habrá descubierto que soy un fiel defensor del subjetivismo en cuestiones artísticas. Que soy un "sofista" de la estética. Pero que me guste el surrealismo, que disfrute y defienda los "7 manifiestos Dada" y la figura de Tristan Tzara, Heulselbeck,... y que incluso sea capaz de sacar de la música menos música tesis heraclídeas o schopenhauerianas y que más lejos aún, mi pasión vea y sienta el pulso escondido de la "nada", de la vida, en las obras estéticas que a primera vista, o incluso a última, puedan resultar lo más absurdo y lo menos creativo, resultando esto en que mi juicio pueda parecer a muchos el advenedizo y peregrino juicio de alguien que parece dejarse llevar por sentimientos pasionales de adolescente hormonante, no significa que en el fondo sea tan imbécil como parezco y resulte tan fácil colarme el gato por la liebre, aun cuando quizás prefiera comerme al gato.
Todos los que se hayan paseado por cualquier tienda de libros o estén al tanto de novedades literarias habrán llegado a la conclusión de que, en el mundo del papel impreso, la palabra "literatura" se adhiere como una etiqueta que generalmente no se deja hacer justicia por la obra adherida. Se escribe sobre cualquier cosa y eso no es malo. Lo malo es que, si ya hay que pasar por la tabla rasa de que cualquiera que tenga capacidad para coger un lapicero o para golpear un teclado tenga el derecho de publicar cualquier cosa y esa cosa se pueda ver mezclada dentro de la categoría "libro" quedando así ese atributo en la generalidad de "papel escrito con encuadernación", lo que ya es demasiado es que encima el "libro" sea un compendio de majaderías en base a la difusión de algo que, si ya no tiene peso en sí mismo, es imposible que lo tenga de otro modo.
Esa es la experiencia desagradable a la que me he visto sometido leyendo el monográfico del que antes hablaba y del que continuaré hablando (ni digo título ni editorial por respeto).
El libro en cuestión pretende hacer un estudio exhaustivo sobre la vida y obra del pintor apodado el "aduanero".
Yo no voy a entrar a hacer ese estudio ya que mi labor en esta web es la de mero difusor, horriblemente subjetivo y retórico, pero difusor. Y además, difusor de lo que me gusta o disgusta, de lo que quiero difundir y punto. No he estudiado historia del arte, ni tengo conocimientos para enfrentarme en una batalla intelectual con los eruditos de la estética y la forma, pero es que ni siquiera tengo la necesidad de hacerlo.
Me salva que no miento. Y oye, el que crea que lo hago que me lo haga saber. Más allá de mi ignorancia soy un animal con ojos y con la capacidad de ver y contrastar. Os quiero invitar a todos a raíz de este artículo a que veáis y contrastéis la obra de este pintor. Sólo os pido que la comparéis con afirmaciones del siguiente tipo:
""La gitana dormida" Circulaban rumores de que se trataba de una falsificación y que Picasso era el pintor".
"Precursor de la pintura metafísica de Giorgio de Chirico"
"Primeros pasos que desembocarán en el Cubismo....."
Y con barbaridades de este tipo se rellenan casi 100 páginas de un libro.
A mí se me cae la cara de vergüenza.
Incluso en la aceptación de cualquier obra como libro, me parece bien que se quiera hablar de cualquier persona, hasta de pintores que no sepan pintar, filósofos que no sepan filosofar, políticos que han sido terribles dictadores,......TODO! todo cabe en las hojas, en la tinta, en el dinero; todo el mundo tiene derecho a que se hable de él, pero mire usted, sin mentiras, con honestidad, que es ya el colmo que encima se pretenda, con una retórica de carácter más que sospechoso, elevar la figura de alguien que carece de los más básicos conocimientos de perspectiva, y que no es capaz de darse cuenta de que el aire que troncha una palmera debería de mover los bigotes de un tigre, o que en la fisiología de un león encontramos que las articulaciones de las extremidades traseras están situadas en sentido contrario a las de un homínido, sin querer hablar de las técnicas que utilizaba, por temor a que cualquiera me lo quiera comparar ya, en el delirio más descerebrado, a Max Ernst.....Querer denominarlo gran artista, vanguardista, precursor de los más enormes e innovadores movimiento estéticos (naïf también le dicen,...supongo que por decir algo)......eso ya es un crimen contra el sentido común. Este hombre no descubrió el cubismo, simplemente no tenía capacidad de perspectiva, simplemente pintaba, y no hizo nada nuevo, lo más nuevo que hizo es que no pintaba bien, simplemente porque no sabía. Si rompía la norma era porque no la dominaba.
El caso es que todavía habrá alguien por ahí que pretenda hacer de estas falacias, teorías...pues me alegro por él y por los que se dejen embaucar. Quizás gracias a Rousseau, y más aún, a ciertos críticos, tenemos licencia para no saber nada, hacerlo todo, hacerlo mal y que encima resultemos "vanguardistas".
Eso sí, pintaba los vegetales con el dominio de un botánico. Si sólo hubiera pintado plantas quizás podríamos retomar el tema, pero no es el caso.
Sadhu.
Abril 2006, Madrid.
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