¿Qué amaré sino lo enigmático?

GIORGIO DE CHIRICO

Por Sadhu

La primera vez que vi un cuadro de Giorgio de Chirico (Las Musas inquietantes) pensé: "Putas! Este tipo pinta indigestiones". Yo, que soy experto en lo que a "mal humor"se refiere, sabía que esa sensación no era gratuita. Meses después, tras ahondar definitivamente en su obra, impulsado por un interés patético, leí estas palabras del artista:

"En una clara tarde de otoño estaba sentado en un banco de la Piazza Santa Croce. Naturalmente que no veía esa plaza por primera vez. Poco antes había superado una enfermedad intestinal, larga y dolorosa, y me encontraba en un estado de sensibilidad enfermiza. Todo a mi alrededor parecía encontrarse en un estado de convalecencia, incluso el mármol de los edificios y fuentes,...el sol de otoño, frío y sin amor, bañaba la estatua y la fachada de la iglesia. Tuve entonces la extraña impresión de que veía las cosas por primera vez. Tuve de repente ante mi vista la composición del cuadro(Enigma de una tarde de otoño)...A pesar de ello, ese momento es un enigma que continúa siendo inexplicable".

De este modo, De Chirico comienza una nueva poesía pictórica que denominará Pintura Metafísica.

De Chirico nace en el año 1888 en Volos, Grecia. Tres años más tarde nacerá su hermano Andrea Alberto (más tarde conocido como Alberto Savinio) que será un compañero inseparable en la vida de Giorgio.

Estudiará pintura en el Politécnico de Atenas, y tras la muerte de su padre se trasladará con su madre y hermano a Munich, donde dará clases en la Real Academia de Bellas Artes y donde será altamente influenciado por Arnold Böcklin y Max Klinger.

A partir de este momento su vida se verá marcada por constantes viajes entre Italia, Alemania y Francia.

Morirá el 20 de Noviembre de 1978 en Roma.

En efecto, me he saltado 70 años de la vida de De Chirico. Su biografía no deja de ser la biografía del artista de su tiempo: viajes, influencias, críticas, exposiciones, encantos, desencantos...si lo he hecho ha sido porque me gustaría centrarme en el periodo donde da comienzo la pintura metafísica ya que me resulta su periodo más interesante y más impactante.

De Chirico, tras la experiencia de la Piazza Santa Croce, descubre el mundo con nuevos ojos. Descubre que tras lo cotidiano y lo "ya conocido" existe un sentido desconocido, invisible pero sensible, que casa a la perfección con la filosofía de Schopenhauer y Nietzsche. Vive lo enigmático, lo oscuro de la vida allí donde siempre estuvo, en la vida misma.

La filosofía de Nietzsche marcará su vida, su obra, al igual que el mundo Clásico.

Con estas herramientas recreará, en los años claves de la pintura metafísica, la idea, el concepto de lo enigmático.

Plasmará en los lienzos la mitología de la búsqueda, de la espera, de la alineación del hombre moderno, de la obsesión del pensador.

Su idioma será en base a la influencia de la arquitectura italiana, de las imágenes de los mitos clásicos y del juego con la luz, las sombras y las perspectivas (múltiples y contradictorios puntos de fuga), recreando la inquietud de la quietud, la vivencia de un estado de animo sensible y melancólico, el estado de ánimo del filósofo, del pensador, del que busca, del que ve las cosas "por vez primera" aún cuando ya las había visto.

El observador se ve en sus cuadros siempre desde una perspectiva de carácter azorado. En un espacio donde reinan arcadas en sombra, calles cortadas, extensiones vacías, edificios inhabitados, torres enormes, cielos verdes, luces crepusculares...el espectador siempre se encuentra situado en una postura de misterio. Todo le es ajeno. Las estatuas siempre se encuentran de espaldas, recogidas sobre si mismas, en la postura clásica del pensador, pero del pensador sumido en el pensamiento más profundo y doliente. Las calles vacías se invaden por sombras de algo que se encuentra al otro lado, en la siguiente calle, que resulta amenazante, que te hace pensar dos veces si serías capaz de continuar tu camino.

Siempre, en el horizonte se encuentra la iconografía relacionada con los transportes (también en relación a su padre y los negocios que tenía del ferrocarril): máquinas de tren, velas de barcos,...representando el viaje, el Viaje de los Argonautas, la salida a nuevas tierras, a nuevos conocimientos.

De dónde proviene la luz?, por qué los relojes marcan el mediodía cuando esa luz proyecta sombras de carácter vespertino? ("En la sombra de un hombre que anda baja el sol hay más enigmas que en todas las religiones pasadas, presentes y futuras"), y ese viento que mueve las banderas de las enormes construcciones parece sólo estar en esas alturas hiperbóreas, inaccesibles.

Años más tarde este idioma metafísico se verá coronado por los "manichinos" que, sin rostro y sin movimiento serán el claro reflejo de la alineación, de la pérdida, del hombre moderno frente a ese "devenir" que hace que las cosas cobren la vida de lo misterioso.

La influencia de la pintura de De Chirico se hará inevitable a cuantos se han enfrentado alguna vez a la "nada". Pasará también por el tamiz del surrealismo, del que, decepcionado, huirá.

De Chirico ofreció al surrealismo un punto elitista del mismo modo que todos los que en algún momento se dejaron caer en París en el auge de este movimiento y luego huyeron de él. Cualquiera que haya ahondado un poco en la historia de este movimiento se habrá dado cuenta de que la figura de su máximo representante, Andre Breton, era la figura de un totalitarista, de alguien que defendiendo lo inconsciente e irracional, tenía el comportamiento de un dictador del arte y el pensamiento, un comportamiento tan alienante y destructor como el de la propia realidad que él mismo quería exterminar.

La pintura de De Chirico no habla del inconsciente ni del automatismo, teniendo referencias a los sueños no habla de ellos, habla de la realidad viva, del pulso vivo, de la voz del oráculo que no se escucha con los oíos, sino con todo el cuerpo, que se ve, se siente, se prueba con todo el cuerpo.

PuroArte os ofrece investigar la obra, tanto escrita como plástica, de un artista que supo ejercer a la perfección de emisario de lo oscuro, lo inexplicable, lo enigmático. Del Zarathustra que en vez de sermonear pintaba, de un hombre cuyo pincel escribió la partitura de "la canción de alguien que ama".

Más información sobre Giorgio De Chirico:

Web Oficial

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Sadhu.

Abril 2006, Madrid.

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