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Desgarro Poético
JOSÉ DOMINGO GÓMEZ ROJAS (1896 - 1920)
Por Seudhonimuz
" No hay duda que la poesía a través de los años ha sido una fiel sombra de la libertad mental, al punto de acariciar el mismo delirio, por ser simple reflejo de un estado existencial a veces marchitado por el dolor y otras veces embalsamado de alegrías…
pero, ¿ Se puede decir en realidad que el pensamiento es la capacidad de sentirse libre?...considerando, ¿lo manipulable que puede ser nuestra razón?....el pensamiento de un hombre, no es más que el conjunto de circunstancias …con esto quiero decir, que a mi juicio, es muy difícil creer en la libertad poética, como también, aceptar la poesía como sinónimo de libertad…lo único certero que he aprendido, en un viaje a mi amado balneario de Loncura (Quintero-V región de Chile)
Es "Que la verdadera poesía nunca estará escrita…" y que la única justicia en este mundo es la muerte… y cuando esta se disfraza de venda para cegar los ojos de una mediocre sociedad, haciéndonos creer en el olvido, es cuando realmente aceptamos la muerte.
Y es precisamente, por aquella muerte social en la caen muchos grandes artistas que he decidido recordar a un gran poeta Chileno, olvidado e ignorado como muchos otros en donde sus voces han sido calladas por el manto político de un amorfo y básico texto nerudiano Me refiero a: José Domingo Gómez Rojas (1896-1920), quién desde las aulas Universitarias creyó en la revolución, terminando sus días incomunicado y en constantes estados de delirios en una fría casa de Orates, cuando los perfumes de la nostálgica primavera apenas se asomaban…"
Y hasta quizás la muerte que nos hiere
también tendrá su muerte: ¡Miserere!
JOSÉ DOMINGO GÓMEZ ROJAS (1896-1920)
José Domingo Gómez Rojas nació en Santiago en una modesta casa de la calle Teatinos, y su actividad intelectual surgió de una infancia cuyos entornos fueron los barrios populares de la capital.
En 1912 se incorporó al cristianismo protestante, el que con dificultad se abría paso en los sectores de menores recursos de la sociedad santiaguina. Esto lo llevó a ser un ferviente opositor del catolicismo, que influía fuertemente no sólo en el mundo religioso sino también en la actividad política de principios de siglo. Sus primeros poemas fueron publicados en el periódico de la Liga Episcopal de la Costa del Pacífico El Heraldo Cristiano, periódico en el que también escribió artículos en los que alentaba a sus compañeros de fe a luchar contra el catolicismo oficialista.
Según los cercanos al poeta, este escribió casi la totalidad de su obra en 1912, lo que demostró la dualidad de intereses que lo animaba, desarrollando por una parte su veta cristiana, y por otra una poesía más próxima al anarquismo, ideario político-social por el cual Gómez Rojas sentía una abierta simpatía.
Desde muy joven lo unió una profunda amistad con otros escritores de la época, entre ellos José Santos González Vera y Manuel Rojas. Ambos lo recordarían en varios de sus escritos de madurez, dedicándole Manuel Rojas una crónica.
El "poeta cohete", como lo apodaban, publicó en 1913 "Rebeldías líricas", único libro que publicara Gómez Rojas en vida. Influenciado por la obra de Nietzsche y el pensamiento anarquista, se vinculó a la "bohemia vanguardista" del movimiento cultural y literario chileno, en el cual destacó rápidamente, aun cuando su rescate del olvido se dio tardíamente a través de la edición póstuma de sus obras y de diversas notas y artículos de prensa.
Testigo de una época marcada por la convulsión y la protesta social, Gómez Rojas no se mantuvo al margen de ésta. Como estudiante del Instituto Pedagógico y de la Escuela de Leyes de la Universidad de Chile, tuvo una activa participación en la FECH, además de participar en la fundación de la sección chilena de la I.W.W., organización internacional que agrupaba a los sectores anarquistas.
Detenido tras el asalto que sectores conservadores realizaron a la sede de la FECH, José Domingo Gómez Rojas fue sometido a salvajes torturas. A causa de las secuelas producto de éstas, fue trasladado desde la Penitenciaría de Santiago a la Casa de Orates, donde sumido en la desesperación, encontró la muerte el 29 de septiembre de 1920. A su funeral asistieron más de 50.000 personas, y se convirtió en el póstumo homenaje del pueblo a un poeta que supo hacer de su arte, compromiso y de su compromiso, una creación.
Fragmento Lírico
ELEGÍAS:
Cielo azul y sol de oro. un vuelo de palomas
Y errantes golondrinas y un tañer de campana
Y nostalgias de ángelus, de vésperos y aromas
Y una visión de ensueño: la casita lejana
Y mi madre en silencio, llorando mi tristeza
Es en este crepúsculo una rosa de invierno
Que mustian los ensueños de una clara belleza
Y deshojan los vientos que vienen de lo eterno
Tu dolor madre mía, mi dolor, no son nada
Sobre esta tierra huraña, de quebranto, en quebranto
Cerremos nuestros párpados, la pestaña mojada
Y alcemos nuestro ensueño sobre el valle del llanto
Tú que has sido una santa tendrás paz inefable
Y música de coros de bienaventurados
Y yo habré de llegar al país admirable
De la leyenda de oro de reinos encantados
Soñemos. algún día sobre la tarde, juntos
Sentiremos rumores, voces que están llamando
La voz de nuestros muertos, que soñamos difuntos
Y que hace mucho tiempo nos están esperando
Haya paz en tus ojos y perfume en tus manos
Desde un hervor, que espanta, éste, tú hijo maldito
Te ama, por sobre el tiempo, por sobre los arcanos
Y ha de seguir tus huellas por el mismo infinito
Un hueco con cenizas. Todo mi amor lo espera
Sueña con tu hijo, madre. sueña tu alma que clama
Que nuestra fe inmortal, rompa nuestra huesera
Y a la sutil ceniza, la transforme en llamas
¡Dolor de ser tan triste y tener que ser bueno!
Porque siempre en mi frente...siento que están tus manos
¡Dolor de ser dulzura! Para tanto veneno
y de tener el alma puesta, en astros lejanos
¡Dolor, madre, dolor, de escribir mi elegía
por darte en rosas pálidas un secreto tesoro!
¡Dolor, madre, del canto que profanará un día
un mendigo, un tirano y el becerro de oro!...
Más información sobre José Domingo Gómez Rojas:
Literatura Chilena
SEUDHONIMUZ.
Marzo 2006, Santiago de Chile.
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