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Sonny Rollins: "Way Out West"
Por Roberto Barahona
Cuando Sonny Rollins aun estaba en el conjunto de Max Roach, viajó con él a California, en 1957. Era su primera visita a California, la que sería importante para la dirección musical hacia donde se dirigiría su carrera. Al saber de la presencia de Rollins en Los Ángeles, el dueño del sello Contemporary decidió aprovechar de esa oportunidad y grabar al saxofonista junto a estrellas de la Costa del Oeste.
A Rollins le fascinaban los cowboys y las películas del Oeste y se le ocurrió que al LP se le diera un toque relacionado al Oeste. Sugirió el nombre "Way Out West" (En el lejano Oeste). La foto de la tapa vale el precio del disco. Sonny aparece en el desierto junto a un inmenso cactus y en tenida de cowboy, en versión de las películas de los 40. Dos de los números que nos ofrece se asocian al Far West: "Wagon Wheels" y "I'm an Old Cowhand". Aunque esto parezca de mal gusto, el resultado es sorprendente. Way Out West es uno de los mejores LPs que Sonny ha grabado en el estudio y por consecuencia, un álbum que aun goza de gran éxito y es fácil de encontrar en cualquier tienda de discos, más de 40 años desde que se grabó. Sonny asocia la libertad y nuevas fronteras con el Oeste y este álbum fue el primero que grabó con un conjunto al cual Rollins se refiere como su trio clásico. Desde hacía un tiempo que pensaba formar un conjunto en el que se acompañaría solamente por contrabajo y batería. Al eliminar el piano pensaba liberarse de la "tiranía armónica" y gozaría de amplia libertad.
La sección rítmica está compuesta por dos músicos que en esa época sin duda eran los mejores en sus instrumentos en la Costa del Oeste: el contrabajista Ray Brown y el baterista Shelly Manne. Manne había tocado con virtualmente todos los músicos importantes del jazz, desde Coleman Hawkins y Charlie Parker, hasta Ornette Coleman. Ray Brown se había iniciado en la banda de Dizzy Gillespie y cuando se hizo esta grabación ya era miembro estable del exitoso trío de Oscar Peterson. Sonny no pudo haber escogido a un mejor par de músicos para que lo acompañaran en este osado y novedoso formato.
Sonny recuerda que la sesión fue extraña por varios motivos. "La grabamos en un lugar rarísimo y muy tarde en la noche, después que todos habíamos trabajado en diferentes clubes". El hecho que nunca habían tocado ni juntos ni en este formato no los afectó ni se sintieron en desventaja.
Lo que más impresiona es el tono de Rollins. Es menos brusco que su sonido habitual, hasta se asemeja al sonido de un cello, y es aun más poderoso que de costumbre. Su sonido es carismático, sus improvisaciones son básicamente temáticas y la melodía, o los elementos de la melodía, están constantemente en juego. Dos temas resaltan: "Way Out West" y " Come, Gone". Este último es de Rollins, aunque carece de tema. De acuerdo a las notas del productor, después de los primeros números, los músicos mutuamente incentivados alcanzan un nivel de creatividad, fuerza y dinamismo poco igualado. Son ya las cinco de la mañana, y este nivel se aprecia especialmente en "Come, Gone", tema en el que Rollins ha trazado con sus impresionantes improvisaciones cuyas estructura lo colocan entre los más virtuosos solistas del jazz.
Algo es bastante claro en Way Out West. Rollins sigue apartándose del bebop ortodoxo concibiendo un nuevo jazz el que adapta a su personalidad de una manera similar a la que adoptó Monk una década antes. Por esto nos es sorprendente que Rollins se hubiera quedado intrigado con la música de dos innovadores de Los Ángeles Ornette Coleman y Don Cherry los que poco después desencadenarían otra revolución en el jazz.
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