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Homenajes y revisionismo:
" El proyecto Blue Note `60s."
Guido Ruiz Barría
Sabido, y constantemente comentado, es el hecho de que en Chile la producción artística es limitada y que, de ésta, una buena parte no se constituye de obras originales, sino de reproducciones o adaptaciones más o menos buenas de creaciones de autores extranjeros. Esta observación es aplicable indistintamente a todas las disciplinas artísticas, incluyendo por cierto a la música popular. Dentro de las distintas formas musicales, y en los más diversos ámbitos, es común encontrar exponentes que se dedican a reproducir temas de autores o intérpretes reconocidos y famosos, con la esperanza de conseguir mediante este procedimiento la ansiada aceptación por parte de un público chileno que por lo general goza escuchando fórmulas y sonidos ya probados y archi-conocidos. Es este público el que disfruta sintiéndose cómplice con el intérprete reproductor en el gusto por el intérprete original, el que solicita temas famosos a los músicos en el escenario y el que no persigue exponerse a nuevos estímulos ni mucho menos evaluar calidades (tal vez porque esto siempre implica evaluar su propio conocimiento, cultura o emociones), sino sólo escuchar aquellas melodías y timbres que le recuerdan pasajes de su vida y retazos de la cultura en la que está, o pretende estar, inmerso. Este público disfruta con los "tributos a", con los "homenajes a", y es feliz ante un intérprete o agrupación capaz de reproducir perfectamente la música de tal o cual ídolo, sin alterar de ningún modo la versión original o la más difundida de un tema. Así, la música popular pasa a recibir un tratamiento de música clásica, y la creación musical es postergada en función de la "reproducción en vivo". Esto último, sin embargo, permite el sustento de un colectivo de intérpretes que además de expresarse musicalmente debe alimentarse y alimentar a otros. No pretendo, pues, mediante este texto, emitir juicio alguno sobre quienes realizan los llamados tributos, ni los homenajes ni las imitaciones.
Planteado este escenario, es preciso hacer notar que existen formas musicales que por lo general logran mantenerse al margen de estos tratamientos. El jazz es ciertamente una de ellas. Sabemos que en el jazz existe un sinnúmero de temas clásicos, llamados genéricamente standards, que forman parte del repertorio base y de la cultura de los músicos de jazz. Sin embargo, lo esencial en el jazz es lograr una interpretación personal y única de dichos temas cada vez que son interpretados, lo que se consigue por un lado mediante la improvisación sobre los temas y, por otro, mediante el desarrollo de un estilo propio en cada músico. Por otro lado, además de la interpretación de standards, la composición formal, entendida como la creación de temas originales, es también una práctica común en el jazz y es absolutamente compatible con la interpretación de temas de otros autores. Si bien es cierto es frecuente encontrar tributos y homenajes dentro de las carteleras de jazz internacional y chileno, estos tributos, si son realizados por auténticos músicos de jazz, seguramente contarán con sendos pasajes de improvisación personal, y no serán la mera reproducción de obras, solos o muletillas (licks) de Armstrong, Parker, Goodman o Davis. Curiosamente, en no pocas ocasiones son los productores de eventos o las casas discográficas los que sugieren a los músicos la realización de "homenajes", como estrategia comercial y atendiendo la naturaleza pasiva y desinformada de un amplio sector del mercado. Según el medio, resultará más fácil vender un homenaje a Charlie Parker que los temas y la propuesta del señor x.
Además de homenajes y de tributos, existe en el jazz una práctica que, aunque distinta de lo ya mencionado guarda a la vez cierta relación con ello, y que se ha vuelto más frecuente los últimos años. Esta práctica es la del revisionismo. El revisionismo consiste en la exploración sistemática de la obra compositiva de un determinado músico o músicos de jazz, habitualmente poco conocidos u olvidados, con el objeto de desarrollar nuevas ideas a partir de los conceptos expuestos inicialmente por el compositor revisado. A diferencia de tributos y homenajes, el revisionismo nace de la inquietud de los propios músicos por estudiar y rescatar la obra de músicos que han influido sobre ellos o que plantearon fórmulas o innovaciones que es conveniente reanalizar y reexponer. Herbie Nichols, Lennie Tristano, Warne Marsh, Eric Dolphy y Mary Lou Williams son algunos de los compositores que han estado bajo el prisma de revisionistas durante los últimos años. Las obras de Thelonious Monk y de Billy Strayhorn son también objeto de constante estudio y revisión para los músicos de jazz. Del mismo modo como ocurre con los homenajes, en las revisiones es primordial otorgar a los temas un sello personal, propio del revisionista, pero es más común encontrar arreglos e intervenciones sobre las obras originales, puesto que no existe ningún motor comercial que obligue a que los temas deban resultar familiares para cierto auditorio. Además de la exploración de la obra de un autor en particular, otra posibilidad de revisión es abarcar un grupo de compositores de un período determinado. Ejemplo de esto es el trabajo realizado por el saxofonista John Zorn en los discos News for Lulu y More new for Lulu en los que se centra en compositores de jazz de mediados de los 50.
Enmarcado en esta línea de revisionismo, y en la grata compañía de excelentes músicos del medio nacional, me he propuesto realizar una revisión de temas compuestos para discos del sello Blue Note en los años '60 que es, a mi juicio, una de las épocas más creativas e innovadoras en la historia del jazz. Las exploraciones rítmicas y armónicas, la presión de las estéticas de rock y los divertidos boogaloos y marcan el sello de una era que dio pie y se adelantó a las tendencias contemporáneas del jazz. Si bien los aficionados típicamente asocian el sello Blue Note con temas como "Song for my father" o "Moanin'", existe toda una evolución en el concepto Blue Note, que permitió el desarrollo de músicas que aún en la actualidad constituyen la vanguardia. Lee Morgan, Wayne Shorter, Sam Rivers, Andrew Hill y Larry Young, son algunos de los muchos músicos que colaboraron al establecimiento de esta marca, y en quienes me he enfocado en esta revisión, que pretendo plasmar dentro de algunos días en Santiago. Todos ellos nos dejaron, cuarenta años atrás, un precioso legado de diversión, intensa creatividad y perspectiva visionaria, de la que recién durante la década pasada parecen haberse hecho cargo plenamente las nuevas generaciones de jazzistas americanos y, por cierto, las políticas de reedición de las discográficas occidentales.
Guido Ruiz Barría
Guido Ruiz - Proyecto Blue Note '60.
Roberto Dañobeitia/Pablo Menares/Nelson Oliva
Domingo 13 y Lunes 14 de Agosto. Thelonious, Lugar de Jazz.
Bombero Núñez 336, Barrio Bellavista. Entrada: $ 1500.
P.D.: No se interpretarán "Song for my father" ni "Moanin'"…
thelonious.cl
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