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Orlando Avendaño Celebrando cincuenta años tras la batería
Por Iñigo Díaz
El histórico músico regresa al jazz encabezando un cuarteto que se presentará en Perú.
La noche en que Arturo Vallega, baterista de los Dixieland Hot Seven, no apareció por el Club de Jazz tiene el carácter de hito.
Era el verano de 1954 y un adolescente Orlando Avendaño de pantalones cortos no iba a desaprovechar la gran oportunidad de su vida.
Viendo que su baterista no aparecía, el trombonista Patricio Valenzuela anunció: "Vamos a tocar un set sin tambores, salvo que alguien del público se anime a subir". Avendaño, que tenía 13 años y ninguna vergüenza, levantó la mano. "¿Estás seguro, niño?", le preguntó Valenzuela. Y Avendaño respondió: "Tengo mi propia batería".
Así partió una de las historias más explosivas del jazz chileno. Después de aquella noche estelar, Orlando Avendaño escaló meteóricamente las posiciones en el jazz.
Jazz Messengers
El 6 de mayo de 1954, "El Mercurio" publicaba una foto con el baterista bajo el título de "El benjamín del Club de Jazz", anotando que cursaba el tercer año de humanidades (primero medio) y que después de "hacer las tareas concurre a los ensayos".
Hoy, Avendaño tiene 64 años y la mente puesta en su participación en el peruano Festival Internacional de Jazz de Arequipa. Invitado por el bajista Enrique Luna, entre el 14 y 16 de octubre, encabezará un cuarteto para demostrar que su retiro en 1977 quedó en el olvido.
Al menos por ahora.
"Por primera vez volveré como líder de un grupo. Viajaremos con los saxofonistas Ricardo Salas (tenor) y Jorge Donoso (alto), que vive en el Valle de Elqui. Con Luna formaremos este cuarteto 'pianoless' para tocar bop moderno", dice.
Avendaño es, ciertamente, el sucesor de Lucho Córdova. Tras él vino una generación de solistas a los que influyó de manera directa. Primero, sus compañeros de colegio Horacio Pérez-Walker (de Los Bric-a-Brac) y Roberto Barahona (baterista aficionado y creador del programa Purojazz). Después, Alejandro Espinosa (su sucesor natural en el jazz). Y finalmente los hombres de los 70 y 80: Pedro Greene, Jaime Labarca, Domingo Vial, Moncho Pérez y Raúl Aliaga. Todos reconocen su influencia (ver recuadro).
"Este año cumplo 50 años como baterista. Quiero celebrarlos con un proyecto que bajará definitivamente la cortina: la convocatoria de un sexteto que llamaremos Los Mensajeros (en honor a los Jazz Messengers de Art Blakey), la realización de una temporada, la grabación de un disco y la despedida".
Ése sería el fin musical de un baterista que deslumbró como adolescente en los Dixielanders, consolidó su nombre en el Nahuel Jazz Quartet, se transformó en estrella junto a los Bric-a-Brac y alcanzó su punto más alto cuando le imprimió swing al Sexteto Hindemith 76.
"Fue el momento de mayor reconocimiento. Que todos esos músicos doctos me integraran a su conjunto de cámara y me dijeran 'haz lo que quieras con la batería. Nosotros te seguimos', fue increíble. Al final, Emilio Donatucci tocaba el fagot llevando el ritmo con el pie. Genial".
Los sucesores
Alejandro Espinosa: "Lo escuchaba en los discos del Nahuel Jazz Quartet y había un swing poderoso en su batería. Después, con los Bric-a-Brac, demostró toda su categoría. Hacía hablar al instrumento".
Pedro Greene: "Delicado y explosivo al mismo tiempo. Lo que más me llamaba la atención era la capacidad que tenía para manejar las curvas de energía de la música".
Raúl Aliaga: "Avendaño me enseñó no sólo mis primeros golpes de batería, sino un cariño profundo por el instrumento. Tenía mucha onda y además la batería top del momento, una Rogers negra. Espectacular".
Moncho Pérez: "Gracias a Orlando me convertí en baterista. Cuando aparecieron los Bric-a-Brac me gustó, pero después le seguí el rastro en el jazz y vi que era un baterista absolutamente moderno. Uno cierra los ojos y no parece chileno. Una joya de músico".
Jaime Labarca: "Mientras su grupo Fusión descansaba yo tocaba la batería de Avendaño. Su presencia en el jazz significó decidirme a estudiar percusión clásica con Guillermo Rifo".
Viernes 17 de septiembre de 2004
- EMOL
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