Medeski & Co:
O este triángulo no es equilátero

Por Enrique Hurtado

Anoche en nuestra ciudad se presentó el trío Medeski, Martin y Wood en el teatro Oriente. Para mí que poseo a lo menos cinco de sus producciones y que me había hecho altas expectativas sobre este concierto fue algo decepcionante.

Los músicos en escena venían precedidos de varios pergaminos que sobre el escenario sólo dos se empeñaban en cumplir y un tercero sólo regalaba a chispazos su talento.

A mi juicio este trío no corresponde a un triángulo equilátero en donde tres músicos se ponen al servicio de un fin que no es otro de hacer buena música. Muy por el contrario.

Por lo que observé, y estaba en tercera fila al escenario, tanto un multifacético Billy Martin en batería como el excelente músico y bisagra del trío Chris Wood en el bajo, se empeñaban en crear la conexión musical con su tercer miembro del grupo, un arrogante y egoísta John Medeski, músico que pareciera ser el jefe y que espera que los otros coloquen la cuota de creación "ondera" para finalmente ensuciar los solos y repetir sus motivos en distintos sonidos, buscando texturas sonoras que más bien parecen interferencias electrónicas. Medeski, quien con un arsenal de teclados (cinco por lo bajo, a saber: un sintetizador, un órgano hammond, un mini-mog y hasta un melotrón!) y además de multi-efectos electrónicos como osciladores de frecuencia y un largo etc. tocaba sin pasión, como quien diría en otro día en la oficina, mientras que sus compañeros sí respondían a una búsqueda musical, a un diálogo que se veía interrumpido por el tecladista.

Punto aparte merece la paupérrima puesta en escena, y qué decir del sonido de la sala, saturado y poco legible al oído. En este sentido "Macondo producciones" queda en deuda. Y de psicodelia, como prometía cierto matutino, nada.

Ciertamente juzgar a una banda con tales pergaminos por una mala noche no sería muy justo para el lector. De acuerdo. Sí puedo deducir tras esta presentación el por qué "Tonic", su producción acústica grabada en directo en el local homónimo, es la mejor producción: simplemente porque en un formato acústico todos los músicos se deben escuchar creando esta magia musical equilátera y no como anoche que el tecladista se comportó como el cabrón de la banda que espera que los otros de pongan el overall y el haga atisbos de su talento y a cobrar.

Finalmente un comentario sobre el público asistente que repletó la sala. Quizás sea porque vienen muy de vez en cuando figuras de esta envergadura pero imagino que se debe a esa razón la actitud complaciente de nuestro público ante cada atisbo de talento de los músicos foráneos. Ciertamente no reaccionamos de la misma forma cuando un con nacional deja el alma en el escenario y nadie vitorea de la misma forma.

Santiagi=o, 25 de marzo, 2006