|
Joëlle Léandre
“la vida y la música son una pura aventura”
Chema Chacón
ORO MOLIDO Nº 14
- Versión original formato PDF de la entrevista a Joëlle Léandre, por Chema Chacón para Oro Molido
El concierto en solo de Joëlle Léandre. inauguró el pasado enero el IX Festival
Hurta Cordel. Era su primera vez en Madrid, ¡hasta ella misma se preguntaba cómo
había tardado tanto en venir a un país tan pasional!.
No quisimos perder la oportunidad de ver su concierto y charlar con ella. Aquí está la
entrevista y, con sus respuestas, la constatación de la calidad, sensibilidad y altura
artísticas de la contrabajista francesa. Por nuestra parte, pocas veces hemos tenido
la suerte de sentarnos, alrededor de una mesa, con alguien que conoce, comunica y
defiende con tanto entusiasmo y convencimiento, aquello que demuestra en un
escenario. Su capacidad y experiencia en la música no tiene discusión. Ella está
dispuesta siempre a reflexionar y conocer aquello que sirva para hacer más humana,
emocionante y real su poesía de la vida.
Un repaso a su obra, mínimo en extensión y cantidad, nos permite descubrirla un
poco más a fondo con la reseña de algunos de sus discos, al final de la entrevista.
-----------------------------------------------
.-Festival Musiques Inclassables. Parthenay (Francia) www.festival-npai.com 18-24 Julio; 24
Julio. Joëlle Léandre & Yann Lheureux. J.L. & Carlos Zingaro.
-Primavera 2006 - Phillip Greenlief, Joëlle Léandre, Paul Lovens – Gira por Norteamérica.
ORO MOLIDO.- Ha señalado que uno de sus instrumentos preferidos es el piano,
con el que creo empezó a estudiar música,¿por qué eligió el contrabajo?
JOËLLE LÉANDRE.- Empecé cuando era una niña, a los ocho años y medio, a
tocar el piano, pero no porque fuera mi instrumento preferido. Fue el primer
instrumento que escuché, pero llevo cuarenta y cuatro años prefiriendo el contrabajo.
O.M..- El tratamiento de la mujer en nuestra sociedad está en una muy clara
desventaja en muchos sectores, ¿en la música improvisada cree que existe una plena
integración de la mujer?
J.L..- En la improvisación no hay jerarquías. Es la única música que queda abierta,
sin galones... En cada músico, sea hombre o mujer, no hay pasado, lo importante es su
música... es su riesgo, su vida... lo que el músico tiene en su interior. Todas las otras
músicas, incluso el jazz, tienen roles, reglas enormes, códigos jerarquizados..., el jazz
es MUY machista.
O.M..- ¿Hubo algún planteamiento político o social en este sentido en el European
Women´s Improvising Group?
J.L..- Eso fue en los ochenta. Ya no tocamos más. Quedan solo Les Diaboliques
(Irène, Maggie y yo). Quiero señalar que, sobre todo, toco, en un ochenta por ciento,
con hombres pero habría que desarrollar este tipo de iniciativas aunque todas están
desperdigadas por diferentes países y es difícil....Tengo la suerte de tocar con Susie
Ibarra, Sylvie Courvoisier que son de otra generación... También conocí a una joven
violinista, India Cooke, en Estados Unidos que traeré a Europa para darla a conocer1.
Mi trabajo no es tocar con hombres ni mujeres sino con músicos y estar libre y hacer
lo que quiero.
O.M.- En Jazz Magazine leí unas frases realmente bonitas de cómo usted describía el
jazz. Decía así: “El jazz, esta música que se ha hecho universal, representa un estado
creativo constante, un estado de libertad y de rebelión; el riesgo de ser uno mismo y
de la búsqueda” ¿en qué músicos de jazz cree usted que se ven reflejadas estas
palabras actualmente?
J.L..- ¿Del mundo? ¿De Francia?
O.M.- De cualquier sitio....
1 India Cooke y Joëlle se conocen en 2004 en el Mill´s College de Oakland. Tocaron juntas en el
festival de Guelf (Canadá), quedando registrada su actuación en Firedance (Red Toucan
RT9327). El pasado 27 de abril, con carte blanche en el 26ª edición del Europa Jazz Festival en
Le Mans (Francia), Joëlle Léandre hizo posible la presentación europea de India Cooke, tocando
nuevamente en dúo. También el 17 de junio en el Suoni Per Il Popolo Special Festival de
Montreal (Canadá) y el 19 de junio lo harán en la 10ª edición del Vision Festival. Flamboyan
Theater, en la ciudad de Nueva York.
J.L..- Toda la música free... Los músicos que vienen del free jazz... Anthony
Braxton, Georges Lewis, y toda la escena europea: Derek Bailey, Evan Parker,
Barry Guy, Maggie… Hay también jóvenes que vienen lentamente….
O.M..- ¿Por qué lentamente?
J.L..- No lo sé.... Ahora la música de los jóvenes es la electrónica. Todo el mundo
está por la electrónica. Es otro posible ámbito, otro camino, otra textura, otra
energía... por la que yo me pregunto; pues, antes, el piano era la base, la esencia...
Nosotros tocamos instrumentos antiguos, de siglos, y yo no estoy particularmente
interesada en la electrónica. Habría que trabajar durante años la electrónica. Ahora,
para los jóvenes es simplemente tocar todas las teclas del ordenador, del laptop, de
todo eso, más que de trabajar... Yo trabajé durante seis-siete horas diarias mi
contrabajo y, por ejemplo, con el ordenador, enseguida haces un sampler para tener
una paleta que mostrar.... Nosotros (vuelve a citar a Bailey y Parker) aún somos
manuales, del trabajo hecho con la mano, creo mucho en el trabajo físico. En la
improvisación, en el jazz, el regocijo de la música está en el cuerpo, pasa en el
cuerpo. Yo creo en la parte artesanal.... No tengo nada en contra, tal vez sea un poco
antigua... (risas).
O.M..-¿Podría ser una definición –la que señalaba para el jazz-, igualmente válida
para la improvisación libre?
J.L..- Totalmente. No hablamos de grandes entrevistas en la improvisación. La
improvisación es algo natural. Es como una comida: se come, se bebe.... Todo
músico es un improvisador. ... Cualquier cosa se puede mostrar con el instrumento: es
una alegría que uno mismo se puede dar en su propia casa, donde puede demostrar el
enfado contra la sociedad,... Es una emoción, un sentimiento...
La improvisación forma parte del jazz pero no hay que recuperarla solamente para el
jazz. La improvisación es una materia musical de la que se apropian los jazzman, pero
la improvisación siempre ha existido.... Chopin, cuando daba un recital, era
improvisación, Ravel, Bach, Messiaen... Es el jazz que en el siglo XX guarda este
rol. El músico tiene una trilogía: músico, improvisador y compositor.
El romanticismo de los siglos XVI y XVII en Europa, en la música occidental, con
músicos blancos, es colonialista -¡CO-LO-NIA-LIS-TA!-, de las músicas árabe, china,
india, de Taiwán,... que han dado el poder al compositor; este se transformó en dios y
los intérpretes.... shut up! El jazzman ha encontrado eso que nosotros, los europeos,
teníamos en el siglo XVIII. El jazzman, en tanto compositor e improvisador, siempre
ha sido una música creativa que, en todos sus apartados, ha tenido sus roles: blues, be-
bop, west-coast, hard-bop, new-thing, jazz, free-jazz... todo el jazz no es que tenga una
deuda pero es comercial. Es música de creación pero simplemente es una llamada, una
apelación. Yo tengo la arrogancia de tocar mi música.
Abril Padilla, quien colabora en la entrevista, trata, a toda costa, de seguir a Joëlle en
sus respuestas que, muy fácilmente, envueltas por una creciente emoción, adquieren
una dinámica imparable. Abril interviene: “Avancemos, porque Joëlle dice que podría
estar años hablando de este tema”.
J.L..- He dado clases y master-class, hablando de esto durante mucho tiempo.....
O.M..- Sabía del entusiasmo que ponía en el escenario, ahora compruebo que
también se palpa, de la misma manera, en la conversación (a la misma velocidad que
toca, con un especial énfasis y empuje cuando habla y transmite las ideas, las
frases....) ¡Es imposible detenerla!
J.L..- Claro.... Yo soy latina: Mi abuela era italiana y Léandre, viene de España....
(risas).
O.M..-Usted ha tocado mucho en dúo, creo que es una de sus formaciones preferidas,
¿por qué?
J.L..- Sí, la prefiero. En la big band hay que tener un líder, una partitura y estar de
acuerdo con una jerarquía, y recrear la creación. En la improvisación no es así. No
hay galones en la improvisación.
Abril Padilla (sugiriendo): Es la autogestión...
J.L..- Oui.... voilà.
O.M..-Uno de mis grupos favoritos fue el trío Canvas, con Rüdiger Carl y Carlos
Zingaro, creo que ya no existe este trío,....
J.L..- Sí hace seis años que acabó. Se disolvió después de una actuación en Estados
Unidos. Pero he tocado mucho con Carlos Zíngaro....Carlos es mi alter ego, mi
amigo. Tiene un gran background en cultura. Le interesa la literatura, la poesía, la
pintura...
Hablamos de música pero no es sólo la música: es abrir un poema, escribir música
para la escena, para el teatro.. Ahora voy a ir a Casablanca (Marruecos) con una
bailarina... La música es una gran caja, que como ves no es igual a la anterior. La
poética de la vida es abrir su ventana todos los días y mirar la nieve que (cae) se
mueve; tus moléculas se mueven, el ADN de donde venimos...
Puedes hacer llorar a un público y a la gente con dos sonidos. Das la vida a un sonido
y ese sonido llama a otro.
O.M..- ¿Cuándo y por qué emplea la voz en sus conciertos?
J.L..- Es otra cuerda más. También hay tradiciones como en la música india, china...
La voz es natural, es un proceso orgánico...
O.M..- Pero en su caso no fue desde el principio de su carrera. Me recuerda, en este
sentido, a Peter Kowald quien, también, cuando descubre sobre todo los cánticos
asiáticos, incorpora la voz en la última etapa de su vida profesional....
J.L..- Podemos desarrollar esto durante toda la noche.... He tocado con varios
cantantes en mi caso mi voz es natural.... Nos bloquearon para ser virtuosos
especialistas de un instrumento únicamente. Es típico de los conservatorios de Europa.
O.M.- También usted ha dicho que cuando toca en solo es cuando se siente más
cercana a John Cage ¿Es quizás su mayor influencia junto a Giacinto Scelsi?
J.L..- Tengo mucha influencia de Scelci y Cage. Cage es el mayor maestro y ejemplo
para mí. Por su filosofía, su pensamiento. Es muy bonito en francés: “Laissez-les sons
ce quil´s sont, laissez-les étre ce quil´s sont” (“Dejar los sonidos lo que son, dejar los
seres lo que son”). Se trata de ir hacia el otro. La vida y la música son una pura
aventura. Cage decía: “El error es la música”. La palabra música.
La música está distribuida en estanterías: música para bailar, música para beber... esto
es de eso, de aquello... del barroco... No sé qué es la música. Hay que ir con una
humildad y generosidad hacia el otro y acudir con la sabiduría de estar muy abierta.
Aprendí porque encontré a muchísimos, muchísimos individuos con los que he
grabado más de 90 discos y los que están todavía esperando salir en estos días...
“Passion et patience, voilà”.
O.M..- ¿Cree que de alguna forma, usted que vive ambos campos musicales
intensamente, están próximos, cercanos, el mundo de la música contemporánea y la
improvisación actualmente?
J.L..- No. Hay una guerra entre lo escrito y lo oral. Porque la improvisación es una
forma directa, espontánea e impulsiva, es una manera de saber hacer, de organizar los
sonidos, la estructura, la repetición, la variación, la textura. La música contemporánea
escrita es del compositor, de un solo individuo; y esta, la improvisación, es una
música de músicos.
Hay muchos compositores, desgraciadamente, que no se acercan a escuchar la música
creativa, a los músicos creativos. Yo estoy en el borde, en el límite.
Si observas, en la composición hay un objetivo; en la improvisación no, es un work in
progress, es infinita. Cada improvisación es única. No se puede decir, “Vamos a
rehacer una improvisación”. Es imposible.
O.M..- Debido a su experiencia y trayectoria ha tocado con músicos de distintas
generaciones en el campo de la improvisación. Destaca como muy cercanos, en el
contrabajo, a dos grandes contrabajistas: el fallecido Peter Kowald y Barre Phillips.
¿A qué músicos jóvenes destacaría?
J.L..- (Mostrando cansancio físico)... No sé. Para esta pregunta, necesito más tiempo.
No estoy nada más que en aviones, cada vez en un país distinto, de un lugar a otro, no
puedo saberlo.... Seguro que hay jóvenes contrabajistas extraordinarios en Italia, en
Francia, en España....
O.M..- Quizás haya que retomar la conversación en lo que hablábamos
anteriormente, en que los jóvenes están, en esta última generación, quizás más
interesados en la electrónica y los resultados inmediatos.....
J.L..- Porque están por la novedad, lo más nuevo, el e-mail, la tele....Hay una
constancia del trabajo de un instrumento; en mi instrumento yo busco sonidos
completamente diferentes, sonidos que pueden parecer electrónicos. Yo no necesito la
electrónica... (los simula, silbando psss, psss.).... Alargué el ámbito sonoro de mi
contrabajo. Para tocar esta música hay que estar con ira. Es una posición de reflexión,
de constante vibración, política ¡es POLITICA!. Somos también tal vez los últimos
utópicos-románticos de la sociedad. Porque queremos también cambiar la sociedad.
O.M..- No cree también que hay “funcionarios” de la improvisación...
J.L..- No es posible. Si son auténticos... Tengo mi vocabulario. Todos los
improvisadores ... Por eso hacemos millones de kilómetros para encontrar otro músico
que nos va a hacer encontrar un sonido que no habíamos imaginado, un sonido
microscópico al lado de un trombón, de un percusionista, etc... Es posible. Yo tengo
mi vocabulario, con mis frases, el toque percusivo, con mi voz... Hay vocabularios
específicos, especiales de cada uno. El verdadero y gran improvisador debe conocer
todas las músicas, no especialmente para tocarlas pero sí escucharlas: escuchar el jazz,
la música india, el canto, el be-bop, la Callas, a Boulez,... ¡ése es el improvisador!.
Es una pura aventura. Si viene un músico de la India que hace: bup, bump, bump... ya
haré algo. Hay que ser fuerte con la herramienta. Hay que conocerla como el
carpintero conoce el martillo y todas las herramientas para trabajar la madera. En mi
caso mi herramienta es el contrabajo que toco durante muchos años y donde la
improvisación no se repite, no es posible.
br>Claro, que también hay gígolos (payasos) con los que no se determina nada en la
música. Ellos siguen la música y la siguen toda su vida. Hay gustos para todos: a uno
le gusta el plátano a otro la manzana... pero es necesaria la identificación. Es un
verdadero viaje al infinito. Yo no terminé. Estoy en una aventura y no tengo ganas de
poner un punto. La aventura es ir hacia el otro y amarlo. Creo en la improvisación, en
un sentido no-idiomático, amplio, radical, es donde permanece la música en su sentido
más humano. Es una música muy humana porque compruebo que toco en
proporciones que me desequilibran por completo, porque es un destino de riesgo, de
control... es la vida y el amor. Completamente. Cuando uno empieza una
improvisación es como estar en el borde del precipicio, donde puedes caerte... ¿Cómo
decirlo? Es como un viaje, con toda la emoción, adonde venimos, pasaremos y
moriremos. Yo, en este sentido, he muerto esta noche. No es poner el toque trágico ni
dramático, es una realidad, es una experiencia, es un microcosmos donde existe
riesgo, como una planta, como algo vivo..... Todo tiene un sentido..... Cuando tocas:
fiiis, ahh, fiiiis, ahhh, fiiis.... estás dando vida a algo y ¿qué haces con eso.....? “ C´est
ça”. CHEMA CHACON. Traducción: Abril Padilla.
Recomendamos: Martinelli, Francesco: Joëlle Léandre Discography. Bandecchi &
Vivaldi, Pisa, 2002. 160 páginas. ISBN 88-8341-015-7.
=============================================
JOËLLE LÉANDRE: Urban Bass (L'Empreinte Digitale ED 13041, 1994)-61:41.
Editado en un pequeño sello francés, Urban Bass es un disco “manifiesto” que
explicita las intenciones –así como las capacidades- de Joëlle Léandre. Desde la
composición, incluyendo el uso de bandas magnéticas, hasta la improvisación,
pasando por momentos cercanos al jazz, Urban Bass presenta a Léandre en un
momento de enorme inspiración. Calma, serenidad, reflexión, pero también
agresividad y humor (¡cómo impresiona oir a la Léandre llamar a un taxi entre los
sonidos propios de una ciudad en obras!) en un disco que, a modo de autorretrato,
describe perfectamente a una de las más creativas intérpretes e improvisadoras.
JOËLLE LÉANDRE & ERIC WATSON: Palimpseste (hat Hut CD 6103, 1992)-
48:08. Joëlle Léandre: contrabajo y voz; Eric Watson: piano.
Magnífico conjunto de improvisaciones (¡¡¡cuánto hay, eso sí, de Xenakis, Scelsi, y
Ligeti!!!) a cargo de Léandre y Eric Watson. Intercalando solos (inolvidable el
titulado Sédiments De Sentiments, en que la voz de Léandre aparece más que nunca
como extensión natural del contrabajo, indisoluble –instrumento y cuerpo fusionados),
el disco presenta a dos músicos en perfecto entendimiento. Si bien la asunción de
ciertos roles, derivados de las características propias de los instrumentos, supone un
lastre en algunos momentos, Palimpseste es un trabajo que merece varias escuchas.
No resulta fácil, ni mucho menos, pero la recompensa es grande. RUBEN
GUTIÉRREZ DEL CASTILLO.
JOËLLE LÉANDRE´S CANVAS TRIO: L´Histoire De Mme. Tasco (hat HUT CD
6122, 1993)-43:35.
Canvas Trío fue uno de los escasos grupos fijos creado por Joëlle Léandre hasta su
desaparición, por desavenencias personales en 1996 con el alemán Rüdiger Carl.
Editaron, sólo dos únicos trabajos. Éste primero, grabado en Alemania en 1992, un
año después de su creación con, sobre todo, composiciones de Joëlle (contrabajo,
voz). El otro componente es el violinista portugués Carlos Zingaro, quien en aquellos
años aún no había iniciado el desarrollo electrónico, actual en su obra.
L´Historie… lleva consigo una enorme carga musical del mundo clásico
contemporáneo. Así, Joëlle llega orientada desde este campo, a lo largo de su carrera,
con extraordinarias experiencias en ensembles como 2E2M, Itinéraire y el Ensemble
Intercontemporain y, sobre todo, su relación con la música de Cage y Scelsi; Carlos
Zingaro, posee una técnica extraordinaria que roza el absoluto virtuosismo, y Rüdiger,
pionero de la improvisación libre en nuestro continente a través del free-jazz, formaba
también parte del COWWS Quintet, grupo con veteranos improvisadores residentes
en Europa, en clave compositiva.
La interacción del Canvas Trio es magnífica, constatando su experiencia como
músicos; las cuerdas se manifiestan en todo su esplendor, al igual que la cromática del
acordeón y clarinete de Rüdiger. Las técnicas se disparan en pro de la ejecución de
piezas que resultan brillantes y emocionantes. CHEMA CHACÓN.
JOËLLE LÉANDRE – RÜDIGER CARL: Blue Goo Park (Free Music Production
FMP CD52, 1993)-61:30.
Joëlle Léandre: contrabajo y voz; Rüdiger Carl: acordeón, clarinete y voz.
Este disco fue grabado en el marco de los Workshop Freie Musik de 1992 en Berlín, y
recoge 21 miniaturas (entre los 56 segundos y los 4 minutos) basadas
fundamentalmente en conceptos aportados por Rüdiger Carl. Si bien algunas piezas
resultan vivas y llenas de interés, tal vez la excesivamente corta duración de la
mayoría de las improvisaciones trae como consecuencia que el disco, en su conjunto,
no esté a la altura del trabajo característico de estos dos músicos. Se escucha con la
misma facilidad que se olvida. RUBEN GUTIERREZ DEL CASTILLO.
IRÈNE SCHWEIZER / JOËLLE LÉANDRE / MAGGIE NICOLS: Les
Diaboliques (Intakt CD 033, 1994)-59:04.
Joëlle Léandre: contrabajo; Maggie Nicols: voz; Irène Schweizer: piano.
JOËLLE LÉANDRE & LAUREN NEWTON: 18 Colors (Leo Records LR CD245,
1996)-65:03. Lauren Newton: voz; Joëlle Léandre: contrabajo y voz.
En estas dos grabaciones –de carácter bien distinto, afortunadamente- la presencia de
la voz (y no la de Léandre) resulta fundamental. El contrabajo se pega aquí a la voz,
pero a otra voz, y los resultados son bien diferentes. En el trío Les Diaboliques,
Maggie Nicols tiene un papel fundamental, dirigiendo con sus intervenciones las
breves improvisaciones que componen el disco. Esto gustará a aquellos que disfruten
con Maggie Nicols pero supondrá un obstáculo insalvable para los que no encuentren
ninguna gracia a ésta cantante. En cualquier caso, resulta evidente el clima de
complicidad y de intercambio entre estas tres intérpretes (brillante la Schweizer a lo
largo de todo el disco).
18 Colors es, afortunadamente, otro cantar. Tomando como excusa 18 colores (y
matices de los mismos) Léandre y Newton (¡¡¡qué gran recuerdo de sus discos con la
Vienna Art Orchestra!!!) dan lugar a 18 piezas absolutamente perfectas. Éste es uno
de esos discos “milagro” en los que la brillante improvisación da como fruto obras
que, además de ser escuchadas y disfrutadas como lo que son, permiten su disfrute
como si de composiciones se tratara. Desarrollos perfectos, matices detallados, ritmos
también perfectos. Y, pese a tanta perfección, frescura, intimidad y comunicación a
raudales. ¡Qué disco tan bonito!
URS LEIMBRUGER, JOËLLE LÉANDRE & FRITZ HAUSER: No Try No Fail
(HatOLOGY 509, 1997)- 49:06. Urs Leimgruber: saxos soprano y tenor; Joëlle
Léandre: contrabajo y voz; Fritz Hauser: batería y percusión.
Nuevos territorios sonoros para Joëlle Léandre. Si bien siempre se ha caracterizado
por la sutileza y contención, en este encuentro con Leimgruber y Hauser la contención
es la nota característica, anticipando ciertos resultados sonoros que serían moneda
corriente en la improvisación pocos años después. Como no podía ser de otra manera,
la exquisita sensibilidad de nuestra contrabajista predilecta le permite no sólo
adecuarse a un entorno que podría parecer ajeno, sino que, lejos de jugar un papel
secundario en este trío, Léandre aporta constantemente ideas. Junto a las
exploraciones al límite del sonido de Léandre destaca el papel de Leimgruber, que
aporta no sólo texturas sino material estructural básico para el desarrollo de estas
improvisaciones. RUBEN GUTIÉRREZ DEL CASTILLO.
LAUREN NEWTON – JOËLLE LÉANDRE – URS LEIMBRUGER: Out Of
Sound (Leo Records LR CD337, 2002)- 50:35.
Tres grandes figuras de la improvisación en Europa reunidos nuevamente en un
estudio. Se conocen bien entre ellos y la veteranía, que pudiera conducirles a la
relajación, o bien a la rutina o el aburrimiento, no son para ellos. Basta seguir su
música para aprender oficio y coherencia. Lauren Newton, aunque norteamericana
de origen, continúa siendo –dentro de los registros clásicos-, una de las mejores voces
del continente que acaba de grabar un álbum, también con Léandre, conmemorando
el vigésimo aniversario de Timbre, su primer disco en solo; Joëlle Léandre, sigue
agitando y sorprendiendo en las diversas situaciones, aquí tal vez comedida con el
instrumento, pero siempre atenta, y el suizo Urs Leimbruger, quien puede
considerarse uno de los más activos, y maravilloso intérprete de saxos con excelentes
registros, a la altura de Evan Parker, John Butcher o Daunik Lazro. Aun cuando
no todas las improvisaciones funcionan igual (hay una especial interacción en piezas
como Mondsucht, I Think... y sobre todo Nocturne).CHEMA CHACON.
JOËLLE LEANDRE & GIORGIO OCCHIPINTI: Incandescences (Jazz´halo
Tonesetter TS007, 1999)-50:04
JOËLLE LÉANDRE & RYOJI HOJITO: Sapporo Duets (Jazz´halo Tonesetter
TS013, 2000)- 55:35.
Realizadas desde planteamientos y estéticas muy distintas, he aquí dos muestras de
piano y contrabajo publicadas en el pequeño y magnífico sello belga Jazz´halo. La
primera, conversación musical de Joëlle Léandre con el siciliano Giorgio Occhipinti
(desde 1995 actúan como The European Duo) es conducida felizmente por ambientes
que recorren paisajes de diáfano, amplio contenido, que nunca vacíos; al contrario,
abiertos de par en par y con la complicidad y maestría de una experta partenaire como
es la contrabajista. Aparecen momentos románticos, líricos, recordatorios de los
Ravel, Stravinsky, y también herederos del más insidioso Cecil Taylor (escucha el
tema en solo, por ejemplo). Fue el disco que dió a conocer a Occhipinti en Europa.
El dúo con el japonés Ryoji Hojito se plantea, previamente, desde el piano preparado.
El ambiente está mucho más encorsetado, la conversación es más seria, sin perder la
libertad de rehacer continuamente, sin posibilidad de retorno ni de mirar atrás. Es
terreno propicio al cluster, a la espontánea tonalidad, a la insistencia en determinadas
claves... Estos diez duetos en vivo, desde Sapporo, acaban con el humor de la última
pieza que el público interrumpe con risas y aplausos: una improvisada alternancia de
monosílabos bilingües adornados con escasas notas. Otra fantástica historia, hecha
realidad, con un pianista principalmente consolidado en su continente.
La comodidad de Joëlle cuando toca en dúo, y en estos en concreto tan diferentes, está
muy de manifiesto: su contrabajo alterna, construye y de-construye cuando apetece,
lleva y trae hasta el máximo las cuerdas, que revierten en nuevos sonidos. La
contrabajista estuvo una larga temporada en Japón en 1998, trabajando con diversos
músicos, con distintas formaciones y con varios discos publicados en diferentes sellos.
Posteriormente a estas grabaciones, Jazz´halo ha publicado a Occhipinti un disco con
su noneto Hereo, y este mismo año a Joëlle Léandre un doble en solo (Concerto
Grosso). CHEMA CHACÓN.
JOËLLE LÉANDRE – DANIELLE PALARDY ROGER: Tricotage (DAME
Ambiances Magnetiques AM 078 CD, 2000)- 41:32.
La visita de la contrabajista Joëlle Léandre a Canadá en 1999, lo hizo seis años antes
por primera vez, le dio oportunidad de grabar en Montreal con Danielle P. Roger,
(batería, percusión, miembro del trío femenino Les Poules, Wondeur Brass, entre
otras formaciones en su país). La grabación en estudio del dúo Tricotage, con el
apoyo de Joanne Hétu, de Ambiances Magnétiques, se hizo muy pocas fechas
después del breve reencuentro que coordinara Danielle,como directora de Productions
Supermusique, durante dos días en directo con músicos contrabajistas canadienses.
El disco es tan fluido y generoso musicalmente que es una pena que tenga una
duración tan corta. Ellas inciden en los timbres, los colores, los cromatismos, la
contrucción de piezas con un bellísimo cuerpo sonoro –sobre todo las tres primeras
piezas- donde Danielle da un lenguaje casi verbal a su pronunciamiento con escobillas
y golpes resonantes en el tambor. No hay sino comodidad y frescura al tocar,
entiéndanse también soltura y claridad, espacios abiertos. Para Danielle, Joëlle “una
virtuosa, un monstruo” posee una seguridad y lenguaje creativo extraordinarios. Las
piezas, de sólida armazón, se suceden muy ensambladas y sin apenas abstracciones en
el lenguaje; con la voz de Joëlle que se añade en dos piezas: a los ritmos tribales (que
pueden sugerir) de Coupes Blanches -con la evolución desde canticos africanos al
frágil lirismo- y, el cierre de Dernière Minute con esa voz entrecortada, que
tartamudea, improvisada y divertida. CHEMA CHACÓN.
JOËLLE LÉANDRE – GIANNI LENOCI: Sur Une Balançoire (Ambiances
Magnétiques AM126, 2004)- 46:03.
Joëlle y el pianista siciliano Gianni Lenoci graban en Bari estas 14 piezas cortas (me
temo que la contrabajista las prefiere) de intensidad variable, con fructífero y
excelente resultados. Los principales materiales de estas improvisaciones son el jazz
más abierto (Gianni fue alumno de Mal Waldron y Paul Bley) y el profundo estudio
de compositores contemporáneos como Feldman, Cage, Satie o Bussotti y Sciarrino
–en el caso también del italiano-. La soltura y libertad en las piezas, realizadas con
una elegancia, alternancia, escucha y respeto por el individuo e instrumento, me hacen
recordar convencidamente que, este disco apela, como tantos otros escuchados de
Joëlle a la idea de acercamiento hacia, en este caso, un nuevo y completo músico que
hemos descubierto gracias a este disco de producción canadiense. Sólo amantes del
riesgo aceptarían, metafóricamente, invitaciones así, sobre un columpio. CHEMA
CHACON.
JOËLLE LÉANDRE – CARLOS ZINGARO: Ecritures (Basta-In Situ IS038, 1997)-
43:09.
Tanto Joëlle como Zingaro son dos músicos multidisciplinares que inauguran una
amistad muy fructífera profesionalmente con este dúo (“Él toca el contrabajo
pequeño, yo toco el grande”. J.L.). Estamos ante un disco grabado en 1990 en Paris
que ya ha tenido, al menos, tres ediciones en este pequeño sello francés, y que es
previo al trío Canvas, que pudiera haber cogido el título de uno de las piezas aquí
presentadas. Seguimos escuchando música muy compenetrada entre ambos; donde,
para ellos, el dúo es una de las formaciones preferidas y cómodas (“El dúo es una
historia de amor. Hay siempre esa dificultad de acercarse al otro... Estamos en la
intimidad, `a flor de piel´, `a flor de los sonidos´”), y aquí están inmersos en los
parámetros protectores de los grandes compositores contemporáneos a los que
estudiaron profundamente. No hay improvisación libre como tal, sí una exquisita
conjunción de creatividad de intensa fusión musical entre violín y contrabajo.
JOËLLE LÉANDRE - KAZUE SAWAÏ: Organic – Mineral (In Situ IS235, 11/
2001)- 49:12.
Este es el diálogo extraordinario de dos instrumentos de cuerda: bass koto y
contrabajo. Tanto Joëlle como Kazue tienen además una excelente capacidad de
asumir para cada pieza una sensibilidad que hacen de los primeros temas, una escucha
más solemne y de corte tradicional (el koto y el canto dominan musicalmente). Poco a
poco ganan una confianza mutua en el escenario, con la fuerza, energía, y maestría de
dos maravillosas y experimentadas improvisadoras, desarrollando técnicas extendidas
en sus instrumentos (hay un tema en solo de cada una) que se inducen, inclinan y
provocan constantemente para traspasar límites de insospechada belleza. Grabado en
vivo por Radio Bremen en coproducción con el sello francés Basta/In Situ. Disco muy
recomendable. CHEMA CHACÓN.
LÉANDRE / MANERI / MARGUET / RYAN: For Flowers (Leo Records LR
CD396, 2001)-54:17.
No es habitual encontrarnos a Joëlle Léandre en un contexto marcado por la
utilización de electrónica (si exceptuamos las veces que se reunió con Richard
Teitelbaum y George Lewis, nombres a los que ahora se suma el de Joel Ryan,
científico con formación filosófica –estudió con Marcuse-, pionero del design de
software para procesamiento en tiempo real, colaborador de STEIM de Ámsterdam,
docente en el Instituto de Sonología de La Haya, compositor de música de danza,
improvisador (toca con Evan Parker, por ejemplo)- y de ahí que, esta edición, tenga
un sabor único en una discografía ya de dimensiones monumentales. Otro factor la
convierte en especial: es también la primera vez que la contrabajista -quien tiene
dividida su trayectoria entre la interpretación de música contemporánea (Scelsi y
Cage, sobre todo), el jazz y la libre improvisación-, se encuentra con Mat Maneri;
ella que, en lo que concierne a violinistas, parece estar centrada en las colaboraciones
con el portugués Carlos Zingaro. Un Mat Maneri al que, dicho sea de paso, después
de afirmarse con un jazz serialista interpretado al lado de su padre Joe, escuchamos
recientemente tocar en dúo con Cecil Taylor. For Flowers es también el resultado del
encuentro de dos generaciones, la representada por Léandre y Ryan, dos productos del
boom artístico / cultural de los años 60/70 del siglo pasado (es oportuno referirse aquí
a que uno de los maestros de Joel Ryan en la década de las flores -¿vendrá de ahí el
título del disco?– fue ni más ni menos que Ravi Shankar), y la protagonizada por
Maneri y por el baterista Christophe Marguet, figura del nuevo jazz practicado en
Francia. Sorprendente, fresco, lleno de ideas y sabiamente interpretado, de modo que
nunca incurre en el virtuosismo de mucha de la música improvisada que venimos
viendo. Este es un disco para saborear lentamente y muchas veces. RUI EDUARDO
PAES.
STEVE LACY – JOËLLE LÉANDRE: One More Time (Leo Records CD LR 422,
3/2005)- 55:50.
Antes de la partida de Steve Lacy a Estados Unidos en 2002 (vivió durante más de 40
años casi ininterrumpidamente en Europa) un aficionado belga le organizó una serie
de diez conciertos por el país (One More Time, en principio, como celebración,
aunque tal vez anticipando que sería la última vez que el músico norteamericano
tocaría en nuestro continente -Steve Lacy tenía 68 años y una salud delicada que
fatalmente sucumbiera en junio 2004-). “Cuando él toca, toca Steve Lacy. Se reconoce
su música, viene del blues, viene del jazz. Efectivamente, es muy monkiana. Pero está
tan en su mundo que el otro músico está completamente libre. Hay una escucha. En
virtud de la diferencia, así toca. Para mí, fue un honor tocar con él.” J.L.
Son tres temas, en el Café Belga de Bruselas: el primero de 32 minutos, 12 y 10
respectivamente, algo creo extraordinario, en ambos artistas cuando tocan en dúo.
Hay improvisaciones estructuradas donde para Lacy quedan marcadas por su
personalizada forma de tocar, a lo largo de su vida musical siempre tuvo presente a
Thelonius Monk y Cecil Taylor. Joëlle Leándre fundamentalmente toca con el arco,
muy libre y a caballo de las dinámicas que surgen, sobre todo las dos últimas piezas,
siendo también la tercera un dúo de voz (juntos al inicio) y soprano. En este sentido,
Lacy y Léandre son artistas muy completos, interesándose por cada frase o
transformación del diálogo. Hay espacios para conversaciones libres como los
primeros minutos de la segunda y final de la tercera piezas, lamentando que los
micrófonos capten la actividad de los camareros y la vajilla que arruinan, en alguna
medida, la calidad de la grabación. Un corte final se reserva para el mensaje telefónico
grabado por Steve en un contestador, comentando y agradeciendo la grabación del
disco. CHEMA CHACÓN.
DAUNIK LAZRO, JOËLLE LÉANDRE, PAUL LOVENS, CARLOS ALVES
ZINGARO: Madly You (Potlatch CD102, 2002)-60:24.
Aún cuando se conocen de proyectos previos, estos cuatro nombres importantes de la
improvisación europea se reunían en una combinación, inédita hasta entonces, en el
festival francés Banlieues Bleues del año 2001. Es más, Joëlle Leándre se presentó
en otra fecha para este mismo festival, con Susie Ibarra y Sylvie Courvoisier; esto,
daría una muestra de la versatilidad y gregarismo del mundo de la improvisación, en
general, y de Joëlle en este caso concreto.
Madly you, el disco, presenta dos piezas –posiblemente la actuación completa en el
Banlieues, el 31 de marzo (según el programa del festival)- que dan muestra del
ensamblamiento de muy experimentados músicos que logran bellísimos,
espectaculares diría, pasajes en grupo (como cuarteto: Joëlle Léandre -contrabajo,
voz-, Daunik Lazro –saxos alto y barítono-, Carlos Zingaro –violín- y Paul Lovens
–batería y sierra musical- y en los dúos que aparecen alternativamente: de modo
significativo los protagonizados en la primera pieza, de mayor densidad, por Joëlle y
Carlos –ella, por su sensibilidad y energía, que asombran siempre; y él, delicado y
arrebatador- que pudiera justificarse por una amistad y relación profesional desde
1985; y los de Daunik Lazro, con extraordinarios fraseos de exultante energía, que
contrasta con la vertiente comedida, discreta, imprescindible y eficaz, incluso
ocasionalmente humorística del alemán Paul Lovens). A tener en cuenta. CHEMA
CHACON.
FRITH – LÉANDRE - SEGEL: Tempted To Smile (Spool Records SPL 120 / LINE
20, 2003)- 48:47.
BRETT LARNER – JOËLLE LÉÁNDRE – KAZUHISA UCHIHASHI: No Day
Rising (Spool Records SPL 121 / LINE 21, 2003)-53:49.
KEVIN NORTON – JOËLLE LÉANDRE – TOMAS ULRICH: Ocean Of Earth
(Barking Hoop BKH007, 2003)- 61:34.
En los últimos años han sido varias las ocasiones en las que Joëlle ha acudido invitada
a Estados Unidos para trabajar, tanto en actividades docentes como en conciertos.
Estas tres grabaciones dan constancia de ello en un período relativamente corto: los
meses de setiembre a diciembre de 2002, estando como profesora invitada de
composición e improvisación en el Mill´s College de Oakland, California, a instancias
de Fred Frith, quien imparte clases y reside allí en aquella época. No faltaron
oportunidades, propiciadas y ajustadas, para grabar ese invierno. Y no perdieron el
tiempo en absoluto. De hecho estas tres grabaciones se hicieron en el plazo de un mes,
a las que todavía podemos añadir la sesión deep listening de Philip Gelb, Pauline
Oliveros, Dana Reason y Joëlle Léandre (The Space Between –482 Music 482-1017).
“Tuve la ocasión de verle (a Fred) todos los días durante cuatro meses, pues
enseñábamos los dos en Oakland, en el Mill´s College... Los estudiantes son todos
compositores e improvisadores. Son jóvenes, tienen todavía mucho que aprender... Se
habla de escritura, de la puesta en forma.... Volviendo a Fred, pienso que con él,
hubiera merecido la pena tocar y grabar hace al menos diez o quince años. Nosotros
tenemos materiales y energías muy próximas, un universo y una escucha, en pocas
palabras, ¡una reflexión social y política!... Me gusta mucho su trayectoria; él viene
del rock, yo de la clásica... Me gusta mucho el noisy, lo ruidista, con sus objetos, sus
cepillos....” (J.L.).
Tempted To Smile es una grabación en estudio con Fred Frith (guitarra acústica,
objetos, voz), Joëlle Léandre (contrabajo, voz) y Jonathan Segel (violín, guitarra).
Este último músico era uno de los alumnos aventajados de Oakland con una
experiencia notable en la música rock (Camper Van Beethoven, Eugene
Chadbourne). La música es una búsqueda sonora constante, un debatir continuo de
cuerdas tocadas, en principio, en un lenguaje no-idiomático aunque, en realidad, lo
que subyace es la energía del rock o el noise. Es el caso, sobre todo de las cinco
primeras piezas. Sobresale, en este sentido, Smell My Halo. Mención especial para la
pieza La Valise, con la voz añadida de Joëlle en una absurda conversación con Fred; y
el extraordinario manejo interactivo de juguetes del músico inglés en la pieza que
cierra este disco que, con repetidas escuchas, te descubre cantidad de matices que
escapan en un entramado de tenso y denso tejido.
La grabación de No Day Rising se fragua por Brett Larner, intérprete de diversos
kotos, alumno del Mill, quien se organiza para hacer coincidir en una fecha al
guitarrista e intérprete de daxofón Kazuhisa Uchihashi y a Joëlle, a instancias de la
contrabajista, que viaja desde New York a California para tocar en un hueco libre en
la agenda de los tres. Si nos atenemos a los títulos (con la hora cronológica en que
fueron grabadas), la sesión tuvo lugar en una determinada fecha entre las 5 de la tarde
y las 5 de la madrugada. Una instrumentación muy particular en una asociación
inédita que interactúa en una atmósfera rodeada de una densidad favorecida por el
misterio de la exploración sonora. Tres instrumentos de madera y cuerda en máximo
apogeo creativo.
Ya es interés y son ganas de tocar porque Océan Of Earth (Océan De Terre - Ocean
Of Earth, poema surrealista de Guillaume Apollinaire), corresponde a otra grabación
hecha en New Jersey un día antes que No Day Rising, en el sello del percusionista,
vibráfono, marimba, etc. Kevin Norton, junto al violonchelista Tomas Ulrich.
Contiene veinte piezas de duración entre el medio y los seis minutos, tocados la
mayoría en trío, pero también en dúos variados y un solo de percusión de Norton.
Aunque la musica de este trabajo conlleva diferentes ámbitos creativos, entiéndase de
apertura y libertad de ideas, el entorno jazzístico más abierto es el que predomina.
Kevin Norton ha trabajado mucho con Anthony Braxton y su obra musical. También
Joëlle tiene a este último músico norteamericano como destacado protagonista de la
música libre. Las creaciones de este disco portan sensibilidad y belleza, pero no
aparece, en mi opinión, la chispa que supere algo más que un breve encuentro.
CHEMA CHACÓN.
JOËLLE LÉANDRE – INDIA COOKE: Firedance (Red Toucan Records RT
9327, 2005) -50 minutos aproximadamente.
Joëlle Léandre, contrabajista compañera de Irène Schweizer en el grupo Les
Diaboliques, publica en Red Toucan una nueva grabación (su quinta referencia
disponible en este pequeño e interesante sello canadiense). En un formato similar
(dúo), en este caso su acompañante es la violinista India Cooke en una grabación en
directo en el Festival de Jazz de Guelph. El encuentro en un concierto a una hora tan
desacostumbrada como las diez y media de la mañana es acogido por el público con
muestras de un gran disfrute. A lo largo de sus poco más de cincuenta minutos (una
duración perfecta para este tipo de propuestas) el grupo desarrolla los diferentes
recursos sonoros de sus instrumentos (utilizando arcos, pizzicatos y los propios
instrumentos como elementos percusivos) más sus voces en un discurso en el que
buscando la melodía muestran esbozos de música oriental, india, clásica europea y de
jazz. El resultado está a la altura de la respuesta del atento público en tan temprana
hora. Un disco para disfrutar y acercarse sin miedo a la libre improvisación en una
propuesta musical diferente. -
JOSÉ FRANCISCO TAPIZ (www.tomajazz.com, adaptado
para ORO MOLIDO).
JOËLLE LÉANDRE & LÉ QUAN NINH: John Cage: The Wonderful Widow Of
Eighteen Springs - A Flower – 59 ½ Joëlle Léandre: Hommage À J. (Auvidis
Montaigne MO 782076, 1996)-36:48 Joëlle Léandre: contrabajo y voz; Lê Quan Ninh: percusión.
GIACINTO SCELSI: Okanagon (hat ART 6124, 1993)- 62:38. Joëlle Léandre:
contrabajo y voz; Giancarlo Schiaffini: trombón y tuba; Nicolas Isherwood: bajo;
Frances Marie Uitti: cello; Karin Schmeer: arpa; Robyn Schulkowsky: tam tam.
En estas dos grabaciones, Joëlle Léandre interpreta obras de dos de los compositores a
los que más vinculada ha estado, Cage y Scelsi. Se trata, en ambos casos, de autores
cuya influencia ha sido fundamental para el desarrollo de la música de la segunda
mitad del siglo XX. El disco dedicado a Cage incluye dos canciones (The Wonderful
Widow Of Eighteen Springs –1942- y A Flower –1950), cantadas con respeto y
elegancia por Léandre. El plato fuerte de este disco es, sin duda, la versión de Ryoanji
para contrabajo, voz y percusión, escrita por Cage para Joëlle Léandre en 1984.
Inspirado en el canon simple, pero cambiante, de la estructura de las piedras en el
jardín del Templo de Ryoan-ji, construido a las afueras de Kyoto a principios del siglo
XV, Cage concibe una obra (múltiples obras en realidad, ya que el mismo autor
propone distintas versiones) estructurada alrededor de una especie de acorde en
descomposición, acorde repetido a lo largo de toda la pieza pero nunca igual. Entre
este sonido y su repetición, silencio. La interpretación de Léandre y Lê Quan Ninh es,
sencillamente, perfecta. El disco concluye con una obra de Léandre, compuesta en
1984 para banda magnética y dedicada a John Cage (Hommage à J...). La pieza,
breve, se basa principalmente en sonidos grabados procedentes de un piano preparado
así como en efectos vocales, tan utilizados por Cage en obras como Empty Words o
Roaratorio.
El disco dedicado a Scelsi es, sin ninguna duda, una de las referencias obligadas en la
discografía del compositor así como de la propia Joëlle Léandre. Maknongan (1976),
compuesta para un solo instrumento de registro grave, es la obra que sirve para dar
articulación al disco, a través de tres interpretaciones diferentes: contrabajo, tuba y
voz. Et Maintenant, C’est A Vous A Jouer (1974), para cello y contrabajo es una obra
de gran belleza, interpretada aquí por un dúo de lujo: Léandre y la también
improvisadora Frances Marie Uitti. En cualquier caso, la obra fundamental de este
disco es Okanagon (1968), subtitulado por el propio autor como “el latido de la
Tierra”, para arpa, contrabajo y tam-tam. Los sonidos metálicos del arpa se unen a los
armónicos del contrabajo en una obra que sin duda resultará sorprendentemente
familiar a todos aquellos que siguen las hazañas sonoras de la más reciente generación
de improvisadores como Mark Wastell, Andrea Neumann o Burkhard Beins. El
disco se completa con algunas obras breves para contrabajo solo, entre las que se
encuentra Mantram (1987), especie de raga compuesta como un regalo de navidad
para Joëlle Léandre. RUBEN GUTIÉRREZ DEL CASTILLO.
Foto Joëlle Léandre - Madrid 30 Enero 2005 de Chema Chacón.
Aunque no vamos a poner objeción a cualquier tipo de reproducción, total o
parcial, de cualquier elemento gráfico o escrito de esta publicación, sí
estaremos agradecidos si se citan el nombre del autor y el número
correspondiente de ORO MOLIDO.
Oro Molido se publica en Madrid tres veces al año y se puede adquirir cliqueando aquí: www.oromolido.com
Madrid,
junio - 2005 |
|