Dave Holland en Santiago de Chile,

Centro Cultural Monte Carmelo

Un círculo perfecto

Enrique Hurtado

fotos cortesía ------ vivojazz.cl

Sin duda es el concierto más relevante de este año en cuanto a jazz se refiere. El quinteto de Dave Holland se presentó en nuestra capital en la gira de promoción de su última producción titulada Critical Mass ( sello Dare2, 2006). El quinteto lo componen además de Holland en bajo acústico, Chris Potter en saxo tenor y soprano, Robin Eubanks en trombón, Steve Nelson en marimba y vibráfono y Nate Smith en batería.

La banda tocó gran parte de su última producción en donde resalta la mano compositiva de varios de sus miembros lo que, sin duda, potencia casi siempre tocada a dos voces de los solistas al saxo y al trombón y que posteriormente daban paso a solos extensos donde los miembros se alternaban y finalmente vuelven todos en conjunto para terminar la pieza. Estuvo especialmente inspirado, a mi juicio, el trombonista quien desde el comienzo cautivó al público con su sonoridad y talento. Potter es dueño de un sonido sorprendente y cuyo talento fue entregando a medida que transcurría el concierto. La base rítmica es muy certera, un Holland sobrio y muy concentrado, dueño de una digitación limpia y honestamente muy respetuoso con sus compañeros de banda. Da la impresión que todos los miembros tocan para el conjunto, esperando su turno respetuosamente, escuchandose unos a otros y disfrutando de la interpretación. El baterista Nate Smith es de esos que no tocan para lucirse pero que cada vez que fue interpelado mostró una rica técnica, con certeros quiebres y que junto Holland conforman una base rítmica a toda prueba. El colchón armónico lo brinda el vibrafonista Steve Nelson quien da un timbre muy especial a las piezas musicales, además de compartir autoría de las composiciones.En una frase, este quinteto constituye un círculo perfecto. Ningún miembro está por sobre otro.

Fue curioso que la banda comenzara con una pieza suave, muy melódica. Esto fue cambiando a medida que pasaban las piezas. En realidad se alternaban composiciones relajadas con otras másr{itmicass que permitían escuchar la intimidad instalada de primer momento por los músicos a un público respetuoso y silencioso. El punto más fuerte, a mi juicio, fue en la interpretación de la pieza “Lucky Seven” de su ultima placa donde tras presentado el motivo musical Potter nos regala un solo de aquellos que merecen al final un aplauso cerrado de un público rendido ante tanta calidad y versatilidad, para posteriormente un solo de Holland y posteriormente el destape de la noche del batería quien en diálogo franco con el líder hacen gala de destreza y musicalidad, dominio rítmico y riqueza de ideas. Fue la última pieza. El público totalmente cautivado, un bis y final.

El público se marchó con la sensación de haber presenciado efectivamente un excelente concierto, el mejor del año.

Quiero destacar en esta oportunidad la calidad sonora en un recinto abierto. Fue una pequeña serenata nocturna. O sea, inolvidable.

Santiago
26 de sewptiembre, 2006

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