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Cuartetos de terciopelo: Apuntes del jazz en la costa oeste
Por Iñigo Díaz, Super45, 24.03.2003
Chicos blancos de buena presencia, pulcramente vestidos y emparentados con el glamour hollywoodense. Al comenzar los cincuentas estaban enfrentados a un gran dilema jazzístico: cómo tocar el saxofón al nivel
de Charlie Parker o la trompeta como Dizzy Gillespie sin parecer un payaso estúpido. Adoptaron como propia la línea musical trazada por Miles Davis con "The Birth Of The Cool", e instalaron el cool jazz
como el histórico estandarte californiano.
Al lado de las performances de los "enfants terribles" del bebop comandados por el irrepetible Charlie Parker, la música bailable y pop de las grandes orquestas del swing parecían unas patatas
recalentadas. A fines de los cuarentas el bebop era una ventana abierta de par en par hacia el modernismo y Nueva York el centro de operaciones de decenas de maravillosos pequeños conjuntos vanguardistas. Pero como
toda vanguardia, ésta también resultaba elitista. En uno de aquellos quintetos -el del mismo Bird- un joven trompetista de 19 años se había instalado para ocupar la plaza dejada por Dizzy Gillespie. Era Miles
Davis.
En esa época Davis aún no encontraba el sello distintivo de su sonido futuro, solía tocar de manera insuficiente y muchas veces arruinaba las grabaciones con algún tono fuera de lugar. En 1946 ejecutaba la
trompeta imitando la manera nerviosa de Dizzy Gillespie, uno de sus principales modelos jazzísticos, y eso, sin lugar a dudas, era entrar derrotado al escenario. Nadie podía tocar como Gillespie, ni siquiera Miles
Davis en su mejor momento.
Evidentemente Davis no podía continuar en el bebop. Dos razones: sus solos no estaban ni en la velocidad ni en la creatividad de este jazz caliente, y su alma innovadora jamás le hubiera perdonado estacionarse en
una sola línea. En pleno apogeo del bop, Davis salió de la banda de Parker para formar la propia y dar un gran golpe en esta historia. El noneto que dirigió entre 1948 y 1950 marcó para siempre una nueva dirección
jazzística, perdurable hasta hoy. Davis dejó su obsesión por tocar como Gillespie comprendiendo que sus habilidades técnicas estaban en otro espacio. Desde entonces su estilo tomó una forma inconfundible. Comenzó
a tocar más lento, con menos notas y más silencios, y en una forma equilibrada y sumamente elegante.
Con el álbum Birth Of The Cool Miles Davis trazó los bocetos de lo que pronto sería conocido como el "cool jazz". Aún así, ya antes se habían vislumbrado algunas señales del jazz fresco: en
el solo que el mismo Davis había realizado para la pieza 'Chasin' The Bird', cuando en 1947 aún pertenecía al quinteto de Charlie Parker; o el solo pianístico interpretado por John Lewis en 1948 en París formando
parte del conjunto de Dizzy Gillespie; o incluso tiempo antes, a fines de los treintas, cada vez que el finísimo tenorista Lester Young tomaba el turno para soplar su saxofón en la orquesta de Count Basie. Este
triunvirato, Davis-Lewis-Young, son entonces nuestro punto de partida, aunque convencionalmente el "nacimiento del cool" está fechado justamente por la davisiana obra Birth Of The Cool (1949).
Y a pesar de que aquellos tres vértices del cool jazz son músicos afroamericanos salidos también de la bullente Gran Manzana, ésta fue una música acogida y adoptada como propia por una trouppe de jóvenes músicos
blancos instalados en la costa oeste de los estados al comenzar los cincuentas. Eran muchachos bien vestidos, acostumbrados al glamour de los estudios hollywoodenses, cuyos principales modelos musicales eran músicos
negros, pero vivían el drama de no poder tocar como ellos. Así se adaptaron a sus propias limitantes y desarrollaron un jazz honesto que sentían propio. La formación de cuarteto fue utilizada ampliamente por estos
músicos. Así como en Nueva York habían proliferado los quintetos bopers por todo Harlem y la Calle 52, en California muchos de los más importantes exponentes del cool jazz marcaban su presencia a través de
cuartetos.
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