Concierto de cámara: Vibraciones a cuatro baquetas 27/ 7/2005

Por Íñigo Díaz para EMOL

Carlos Vera sigue a Bobby Hutcherson, pero cuando toca latin jazz con su grupo Mamblues, hace click hacia Cal Tjader.

Una vez, Carlos Vera tuvo que tocar el vibráfono para una audiencia en cuya primera fila estaba... ¡Lionel Hampton! En otra ocasión vio tocar al Modern Jazz Quartet y luego preguntó al vibrafonista Milt Jackson por Gary Burton, el músico de moda en los 70. Jackson respondió con un nombre y tarea para la casa: Bobby Hutcherson.

Hampton, Jackson, Hutcherson, Burton. En ese orden. Ellos representan la troncal del vibráfono en el jazz norteamericano (agreguemos transversalmente a los tiempos a Mike Mainieri).

Si en el jazz mundial existen pocos de estos solistas, en Chile la cadena tiene apenas unos eslabones. Uno de ellos, Carlos Vera, se presenta hoy a las 19:30 en el Ciclo Contrastes de la UC (Centro de Extensión, Alameda 390, pase liberado).

"Se trata de dos piezas muy distintas genéricamente. La primera es 'Partita para vibráfono solo' (dedicada a Guillermo Rifo), del chileno Hernán Ramírez, y la segunda es un arreglo sobre 'A night in Tunisia', de Dizzy Gillespie. En ambas hay importantes segmentos de improvisación desarrollados a cuatro baquetas", explica Vera.

El factor Rifo

Se dice que el primer vibrafonista que tocaba con swing en Chile ni siquiera era chileno. Se llamaba Juan Manuel Valcarce, era español y tocaba en el Hotel Carrera. Luego fue contratado por la Orquesta Sinfónica en los años 60. Guillermo Rifo, en cambio, es el primer vibrafonista chileno que probó en el jazz. Se dice que su primer instrumento lo compró justamente a Valcarce y que su influencia lo llevó a ingresar en la música popular.

Rifo formó técnicamente a Vera: "Me mostró un disco de Bobby Hutcherson y me di cuenta de que era fenomental. Podía hacer cosas sumamente avanzadas, pero jamás olvidaba la melodía, como lo más fundamental dentro de su música".

Desde que Rifo dejó de tocar en agrupaciones (Aquila, Sexteto Hindemith 76, Latinomúsicaviva), Carlos Vera quedó como único exponente del vibráfono jazzístico, tocando para Conexión, New Hampton Six y el más importante de todos, Nexus, con el que está por cumplir 20.

Luego, Patricio Liberona tocó el vibráfono en los 80 para el grupo Sinapsis, y Miguel Zárate hizo algunas apariciones en los 90 con el grupo Repercusión, de Juan Coderch (también vibrafonista filojazzístico). Pero la entrada de dos jóvenes ejemplares en los 2000 revivió la posibilidad de seguir con vibrafonistas orientados al swing. Son Carlos Vera Jr. y Diego Urbano (ver recuadro).

"Siempre tuve el vibráfono y los discos clave en mi casa. Iba al Club de Jazz a los seis añosa escuchar a Nexus. Soy seguidor de las técnicas a cuatro baquetas y ángulos variables de Gary Burton", cuenta Carlos Vera padre, quien está listo para participar en octubre en una competencia mundial de vibrafonistas. "Uno de los jurados es nada menos que Mike Mainieri. Complicado: habrá que prepararse mucho para improvisar a la altura".

Toque Urbano

"No sé de dónde salió ni cómo es que llegó a tocar el vibráfono de esta manera", se asombra de Diego Urbano el baterista Lucho Córdova, que ha tocado con todos los músicos de jazz desde 1941, incluido el más nuevo vibrafonista del jazz chileno.

"Diego toca con un swing que podría asociarse a Hampton, pero tiene una gran destreza técnica y en eso podemos decir que va por la línea de Gary Burton", dice Carlos Vera JrLautaro Quevedo se prepara para tocar los pianos eléctricos en la banda operativa de Billy Cobham, el 5 de agosto en el Teatro Oriente.