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Carlos Silva - Club de Jazz- enero, 2004 Jazz y gestualidad es una sola
Charly Silva tocó anoche en un club de jazz repleto y ansioso de escuchar su lado experimental. Y Purojazz estuvo allí.
PorEnrique Hurtado
El eximio pianista y compositor Carlos Silva se presentó anoche viernes 2 en el club de Jazz de Santiago. Secundado por Félix y Rodrigo, batería y bajo respectivamente, deslumbraron al auditorio del club con música de corte más experimental y con dejo de los setenta al incluir un piano eléctrico.
La banda desde el primer set sugirió y exigió del auditorio la concentración necesaria pues lo que ocurría sobre el escenario no era fácil de digerir. Con el correr de los minutos la atmósfera fue distendiéndose al interior del club e ingresamos a una dimensión, que las vibraciones de los instrumentos de los músicos así lo sugería. Fueron seis piezas musicales cuya consecución nos daba la impresión de una sola larga y compleja pieza con una línea rítmica a ratos interrumpida por cambios rítmicos de batería y diferentes pulsaciones del bajo. A esta altura Carlos sacaba sonoridades extrañas a ratos de su piano acústico, pulsando las cuerdas, en un gesto de llevarnos aún más lejos en nuestra introspección. Debemos señalar que Silva se planta sobre el escenario con una seriedad y concentración de un docto, cuya “gestualidad musical” queda de manifiesta cuando éste toca con todo su cuerpo, pareciera que bailase junto y sobre el piano, pero que a todas luces disfruta intensamente de la provocación musical de su parte y el reflejo gustoso de sus auditores. El círculo se cierra entre el músico y su oyente en un gesto mágico. Creo que la cercanía del músico sobre el escenario y el público en el club facilita en gran medida esta alquimia, pero debemos reconocer por sobretodo que esto es gracias al carisma de quienes interpretan esta noche.
Sorprendente resulta la complicidad de los otros jóvenes acompañantes, a quienes sólo les basta una mirada fija y exigente, para crear el soporte y la intensidad que el líder sugiere en partes de sus interpretaciones. El segundo set tuvo que ver más con el álbum recién editado. La magia continuaba hasta la hora de esta redacción.
“Si ( Carlos ) sacara seis discos con este grupo, los seís los compraría” fue la conclusión lapidaria de un amigo anónimo fascinado por lo que estaba escuchando desde el escenario.
Santiago
Enero, 2004 |