Super45, 08.12.2002

Bill Evans - Tríos tridimensionales

Por Iñigo Díaz

El pianista Bill Evans es al trío de jazz, lo que Béla Bartok al cuarteto de cuerdas. Gracias a su avanzado pensamiento musical, esta estructura nuclear del jazz puso en el mismo pedestal a los tres instrumentos que la conforman: piano, contrabajo y batería, entregándoles un margen mucho más amplio en la expresión y el intercambio, que aquél que tenían hasta entonces, a comienzos de los cincuentas. Para muchos aficionados al jazz maistream, Bill Evans es conocido y reconocido por su membresía en el sexteto más grande de todos los tiempos, aquél que comandó el trompetista Miles Davis en 1959 para grabar el álbum Kind Of Blue, obra iniciática del jazz modal en términos populares y discográficos. Bill Evans llegó al conjunto del trompetista para reemplazar a Red Garland, el pianista estable del primer quinteto de Davis, y las novedades no tardaron en dejarse ver. Era el único músico blanco en una formación que aparte de Miles tenía a otros afroamericanos como John Coltrane, Paul Chambers o Cannonball Adderley. Todos ellos pertenecientes a la tradición del blues negro.

Pues bien, Bill Evans, era algo así como la blanca oveja negra en este conjunto, un vástago de la cruza entre los pianos del boper Bud Powell y el gélido Lennie Tristano. Tenía una exhaustiva formación de piano clásico y era un estudioso de compositores como Debussy, Ravel y Rachmaninov, algunos de cuyos conceptos están en Kind Of Blue, precisamente gracias a Evans. Fue también el responsable de que Davis ingresara en los modos, lo que hoy poy hoy llevan a Evans a ser considerado el primer pianista modal del jazz

Pero esto sólo es parte de la historia más conocida en torno a quien sería uno de los últimos innovadores blancos del jazz. Todo lo que entregó Bill Evans en las sesiones de Kind Of Blue, ya venían bosquejándose tiempo antes, en 1956, cuando se asoció con el compositor y pensador del jazz George Russell, para trabajar también sobre las ideas del "Concepto Lidio Cromático de la Organización Tonal". Tiempo después estas líneas gestarían la revolución modal. Además, ese mismo año Evans organizó su primera banda, el trío que iba a instalarse en el primer peldaño rumbo a la reorganización modernista de esta estructura. Justamente el álbum se tituló New Jazz Conceptions, y a pesar de que las ideas de Evans recién estaban en su fase inicial, ya se desprende en estos surcos los avanzados planes que tenía para los tríos jazzísticos modernos. En estas sesiones actuaron Teddy Kotick en el contrabajo y Paul Motian (su primer gran socio) en la batería.

Una vez terminado el davisiano y recurrente Kind Of Blue, Bill Evans cerró sus colaboraciones para dedicarse tiempo completo al rediseño del trío como tal en el jazz. No tardó demasiado en obtener dividendos, pues al poco andar encontró al hombre para su banda definitiva. Un joven ítalo-americano de 23 años llamado Scott La Faro, que actuaba como contrabajista en las orquestas de Benny Goodman, se integró al nuevo trío de Bill Evans y ambos se convierten en las nuevas estrellas para las elitistas audiencias del post bop. La asociación espontánea de almas gemelas duraría nada más dos años, interrumpida por un trágico accidente automovilístico que acabaría tristemente con los huesos de La Faro.

Con la tríada Evans-La Faro-Motian, el jazz moderno abre entonces otra ventana: el trío se convierte en un instrumento musical. Un único instrumento donde el piano, el contrabajo y la batería adquieren la misma altura, el mismo volumen sonoro, las mismas posibilidades musicales de expresión y de paso se desmarcan de los añejos roles tradicionales que le habían entregado hombres como Art Tatum, Oscar Peterson o Bud Powell (quienes hicieron del trío una herramienta para, además, sobresalir como pianistas).

Estos músicos interactivos bajo la dirección de Evans están presentes en gran forma en los álbumes Portrait Of Jazz y Explorations (1959), y Sunday At The Village Vanguard y Waltz For Debby (1961). Demasiado escasas las horas de jazz para tamaña fuente creativa. La muerte de La Faro es una de las desapariciones más terribles en el género. Ni siquiera hay consenso en la proyección innovativa que ambos músicos pudieron haber logrado con toda la vida por delante. Bill Evans lloró desconsoladamente la muerte de su compañero, se zambulló en la heroína como nunca lo había hecho antes y desapareció de la música durante un año calendario completo.

Pero el diseño de los tríos tridimensionales por Evans eran finalmente un proyecto que se ubicaba más allá de los músicos. Durante las décadas sesentas y setentas, y hasta su muerte en 1980 a los 51 años, Evans no hizo más que desarrollar hasta la perfección este nuevo concepto de trío en el jazz, insistiendo de tal forma en la estructura que incluso fue tildado de conservador. Chuck Israels fue el primer contrabajista reemplazante de Scott La Faro, en 1962, pero lo que quedaba de su histórico conjunto iniciático se perdió ese mismo año con la partida definitiva del baterista Paul Motian. Entonces vinieron las versiones posteriores del Bill Evans Trio, con los contrabajistas Chuck Israels (1962-65), Gary Peacock (1963), Eddie Gomez (1966-77) y Marc Johnson (1978-80); y los bateristas Larry Bunker (1963-65), Philly Joe Jones (1967), Jack DeJohnette (1968), Marty Morell (1969-75), Eliot Zigmund (1975-78) y Joe La Barbera (1979-80).

La discografía sugerida para escuchar al pianista Bill Evans al mando de sus tríos es extensa, aunque en esta serie recomendada es posible apreciar su grandiosa técnica de pianista clásico y un profundo amor por el jazz frío que lo llevaron a instalarse como uno de los hombres históricos del post bop. A saber: How My Heart Sings! (1962), Trio '64 (1964), Paris 1965 (1965), At The Montreux Jazz Festival (1968), Blue In Green (1974) y The Brilliant (1980), todo esto aparte de las históricas sesiones en el club Village Vanguard de Nueva York.

Gracias al gesto de Bill Evans, el núcleo rítmico de una banda de jazz creció en valor y amplió su dimensión volumétrica. Si los quintetos más grandes de la historia fueron los que dirigió Charlie Parker en los cuarentas, el sexteto histórico fue el de Miles Davis en 1959 y los cuartetos insuperables los que estaban a cargo de Thelonious Monk y de John Coltrane, no existe un músico más importante en la historia del jazz que Bill Evans cuando hablamos del trío. Y no sólo porque él los condujo hacia un nuevo rumbo, sino porque el trío era finalmente el instrumento que Evans tocaba.

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