Nicolás Vera (g), Claudio Rubio (st, ss), Lautaro Quevedo (p, tecl), Pablo Menares (b), Félix Lecaros (bat).
Santiago de Chile, agosto de 2010
Discos Pendiente, 2010
Como el Cobre de Sebastián Jordán, el Estática del otro socio fundador de Discos Pendiente pertenece a la primera remesa de este sello, en el que también repiten algunos de los músicos. Más allá del jazz Chile es país con una arraigada tradición guitarrista, que ha calado en las músicas que nos ocupan.
La guitarra es un instrumento demasiado dado al artificio técnico y al exhibicionismo: no sólo es facilísimo caer en la trampa del mástil, sino que permite ser, a la vez, un gran guitarrista y un músico mediocre. Vera, a pesar de su juventud, ignora todas esas trampas y, sobre todo como compositor y líder, parece tener las ideas claras.
Bajo la pantalla de un quinteto clásico -es la misma formación que llevaba Stan Getz con Jimmy Raney- Vera despliega todo un arsenal de recursos y colores que quizás le hagan preguntarse a alguno si esto es jazz. Esta pregunta es siempre irrelevante, y en este caso más. Desde la electricidad estática de fondo con la que abre el disco dando paso a Inesperado y su discreto regusto a cueca -el baile nacional-, aquí hay música para oídos inquisitivos, temas muy arreglados pero sin atosigar, sonoridades inusuales para los habituales del jazz y solos elegantes y sobrios.
Sobrio y elegante es este disco. Como la entrada del líder en Despierta, con una leve distorsión que recuerda a Allan Holdsworth según y cómo. La resonancia fusionera se mantiene en el acertadamente breve Estática, con Menares atizándole al bajo eléctrico, atinado contraste con Pausa, en el que Vera ataca la introducción con una hermosa viñeta a guitarra sola. Los arreglos también se salen de lo habitual, como en el solo de Lautaro Quevedo contra el resto del grupo en Lúmino, que convive con ambientes más clásicos, como el de Cinemática en el que Rubio y el líder intervienen con nervio. En Chile también tienen jazz contemporáneo propio.
Fernando Ortiz de Urbina
© Cuadernos de Jazz, diciembre-2011