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Andrés Pérez: “Sting tiene la película muy clara”

musica.cl

http://www.youtube.com/watch?v=tdDvoR5BIxM

Miércoles 09 de Marzo de 2011 07:50Habla el saxofonista y clarinetista chileno que hizo los solos durante la presentación del músico inglés en el reciente Festival de Viña, junto a la Sinfónica de Chile.
Fue parte del puñado de nacionales que se subió a la Quinta Vergara. Lo hizo invitado por Sting, en su show Symphonicity junto a la Orquesta Sinfónica de Chile. Andrés Pérez (27) es un prominente saxofonista y clarinetista dedicado al jazz que ha trabajado como músico de sesión, arreglador, compositor, productor de discos y en la Orquesta del Festival de Viña del Mar. En esto último estaba la noche del miércoles 23 de febrero cuando apareció una productora de Chilevisión solicitando, con carácter de urgencia, a alguien que pudiera tocar el solo de clarinete en el tema Englishman In New York, de Sting. Pérez dio un paso al frente. “Necesitamos que vayas a ensayar mañana a Santiago”. Eran las 4 de la mañana. A las 8 lo recogió una van y le entregaron las partituras. Todo rápido. El concierto era al otro día.
“Llegué a Santiago, revisé las partituras, busqué mi clarinete y me presenté al ensayo a las 2 de la tarde, cuando acababa de llegar el director (Steven Mercurio)”, cuenta. “Empiezan a ensayar y yo con la guata apretada, con todo el stress porque igual me había metido en un zapato grande, era una tremenda responsabilidad. Una cosa es tocar un solo, otra hacerlo en la Quinta Vergara para 15 mil personas, con transmisión televisiva para millones, y otra cosa más es tocar para Sting, con una orquesta de más de 40 músicos y un director cabezón. Había una presión muy grande. Ensayamos de 2 a 5 pm. Y me pidieron que nada de partituras para el show, así que tenía como 4 horas para memorizar todo lo que tenía que memorizar y entender la estructura del tema. Fue intenso”.
Durante el ensayo, y por la manera en que Pérez tocaba el clarinete, el experimentado Steven Mercurio se le acercó: “¡Ah, tú eres saxofonista! ¿Te gustaría tocar saxo?”. Entonces le revelaron la música de They Dance Alone (Ellas Bailan Solas), la canción que Sting estrenaría en homenaje a las madres de detenidos desaparecidos. “Fue súper fuerte, pero yo feliz me fui escuchando el tema a la vuelta a Viña, donde tenía que ensayar con la Orquesta para la Competencia Internacional”, narra.
¿Cómo fue tu experiencia personal con Sting?
Apareció el mismo viernes en la prueba de sonido. Y como que a todos los músicos les vuelve el alma al cuerpo, empiezan a tocar con más ganas. Todos como sacando el rollo, como decimos en buen chileno. Ahí probé el tema con saxofón y Sting me dijo: ‘Por favor, libre, ese es tu solo, haz lo que quieras’. Además fue muy gentil, muy amable, me dijo que me soltara, se puso a saludar a la orquesta, se metió entre medio de las percusiones. Generó un ambiente de trabajo muy familiar, no marcó la diferencia como suele suceder con algunos artistas. Sting se compenetra muy bien con la gente.
¿Y el momento de salir a tocar?
Imagínate, sentir el ruido de la gente manifestándose apenas presentan a Sting. Yo atrás, en bambalinas, no la quería creer. Entonces ahí viene el bloqueo. Tuve que imaginarme que estaba tocando en un boliche para 16 personas cuando en realidad eran 16 mil, no me quedó otra. Fue más intenso de lo que yo pensé. Yo he tocado varios años en la Orquesta del Festival, conozco al famoso monstruo, pero antes era más distante porque estás atrás, acompañando, es otra vibra. Cuando te paras adelante, al lado de un artista y te pones a pensar en todo eso no puedes tocar, entonces la única opción es encerrarse en tu propio mundo y darle pa’ delante.
¿El solo que hiciste en They Dance Alone fue improvisado?
Totalmente. Jugó un rol importante el estilo en que me desenvuelvo. Yo no soy músico clásico, soy músico popular con formación jazzera. Amo el jazz, el bolero, el chachachá, de todo. Y el músico popular tiene la ventaja de que está preparado para lo que suceda. No eres prisionero de una partitura, sino que vas de la mano de tus ideas, entonces tu música vibra en la medida en que las ideas se van manifestando espontáneamente. La base del jazz es la improvisación. Eso me jugó a favor, porque estás pendiente de todo, no de una partitura. Y piensa que Sting ama el jazz, es contrabajista y trabaja con tremendos músicos de jazz como Branford Marsalis, Kenny Kirkland, entre muchos otros. Si tú analizas sus composiciones, es una música muy bien pensada, y para qué hablar de las letras, es un poeta. Entonces son lenguajes comunes. Distinto habría sido haber tocado para Ricardo Arjona. El hecho de tener a un tipo muy bien parado, cantando increíble y teniendo un liderazgo tan fuerte sobre sus músicos es el mejor mensaje que me dejó. Esa manera de hacer música te hace entender muchas cosas. Porque para llegar a ser grande tienes que ser el mejor: estudiar mucho, ser disciplinado, respetuoso, generar un ambiente grato de trabajo y ser muy claro en lo que haces y lo que quieres. Sting tiene la película muy clara. Una vez que empieza la música te quedan claras muchas cosas.
¿Qué te pareció el hecho de que hayan sido los artistas foráneos los que pusieron énfasis en los chilenos?
Creo que todavía existe ese prejuicio de que lo chileno no es bueno. Que venga gente de afuera, monstruos de la música, a darte una lección de que el medio está errado, de que aquí existen artistas de nivel mundial, a mí, por la gente que produce eventos masivos, me da vergüenza ajena. No saben lo que se están perdiendo. Pero es una característica propia del país, miramos mucho hacia afuera. Nuestro arte, nuestras ideas están acá. Más que rabia me da risa y un poquito de vergüenza. A nosotros afuera nos sucede al revés. En Brasil escuchan a Christian Gálvez y se enferman de los nervios, no pueden creer que pueda existir un bajista tan bueno, tan bueno que viene Stanley Clark y se lo lleva a una gira internacional. Entonces es curioso lo que sucede en Chile. Creo que también es muy amable de parte de ellos de reconocernos, de darnos parte de su show, de su tiempo y de su historia musical. Es un tremendo regalo. Estoy muy agradecido. Pero creo que es importante que la gente en Chile empiece a reestructurar su concepción del arte.
Por estos días, Andrés Pérez se encuentra terminando The Real Book, una recopilación de jazz escrito que empezó en 2008 siguiendo la tradición iniciada en EEUU en los años 20, cuando los músicos europeos, que quedaban boquiabiertos con esta música negra, se dedicaban a transcribirla con fines académicos. “Hice una investigación y recopilé música desde los años 40 hasta ahora. Hay más de 90 compositores y 200 partituras inéditas de jazz chileno. Quiero lanzarlo en septiembre. Se va a repartir en todas las bibliotecas de Chile y en la Universidades y Escuelas que impartan carreras de música. Es un proyecto sin fines de lucro, se distribuirá gratis a través de la DIBAM. Mi sueño es que de aquí a 10 años, toda la gente que estudie música lo utilice como el nuevo cancionero chileno”, dice el saxofonista que se apresta a relanzar este 26 de marzo su álbum solista Santiago Vivo, editado a fines de 2010. Mientras, produce los discos de Santiago Downbeat, Ana María Meza, Matías Radic y prepara el material de su segundo trabajo en solitario. Luego se embarcará en una gira sureña junto al grupo Contracuarteto. Andrés Pérez Quinteto. Relanzamiento Santiago Vivo.Sábado 26 de marzo / 20:00 horas / $2.000Sala 1 GAM (Centro Cultural Gabriela Mistral, Av. Libertador Bernardo O’Higgins 227)


6 Comments

  1. ernesto
    March 9, 2011

    Felicitaciones a Andres. Espero pronto escuchar su disco

  2. alfredo cáceres
    March 10, 2011

    En verdad fue emocionante ver a la orquesta sinfónica de la gran Universidad de Chile y aún más a un músico chileno como Pérez interpretando la música de sting. Se ha comentado sobre el por qué aquí en nuestro país, no es valorado el talento la disciplina y trabajo,no solo de nuestro artista, sino también de los trabajadores de cualquier área. Yo sólo sé que estamos rodeados de mediocres, de mediocres que tienen poder, y muchas veces conseguido ese poder, de forma deleznable. En chile odiamos al talentoso, al que siempre da un poco más,sin mayor interés que por amor a lo que hace.En chile eso es mal visto.”No puedes andar a 100 km, no hueón a 40 km, no ves que nos van a hacer trabajar más” así te habla el mediocre.
    Por eso nos sorprenden cosas como las vista en la quinta vergara, porque andrés pérez,así como los otros heroicos musicos populares,tocan todos los días en chile.La orquesta sinfónica de chile,la mejor orquesta de chile, desde que llegó el director polaco Nesterowic,está sonando como los dioses, pero a esa hueva a nadie le importa, sólo importa la farándula y tener el presidente que nos merecemos, de una ignorancia supina mortal, esto no es otra cosa que el fracaso de la cultura y el triunfo de la tontera. Acaso, en chile, alguien se dó cuenta que laorquesta comenzó un tema de sting, con la danza de los caballeros de prokofiev (romeo y julieta)? Pienso que fue una sutil ironía para demostrarnos que no sabemos un carajo.
    Por eso nos maravilla saber lo de andrés pérez y de nuestra orquesta, pero eso, para los tiempos que corren, fue sólo un error estadístico, porque nuestros músicos de jazz volverán a tocar para 15 tipejos como yo, en algún bar de santiago,donde 5 escuchan y 10 hablan a todo garganta y además fumando, donde nuestros músicos clásicos tienen que sacar de su bolsillo para la mantención de su instrumento, o en el peor de los casos comprarlos por su cuenta.

    Viva pérez, viva la sinfónica de la universidad de chile,viva la beethoven y purojazz.

  3. alfredo cáceres
    March 10, 2011

    http://www.youtube.com/watch?v=tdDvoR5BIxM

    pérez con sting en viña. Un inglés en ny

  4. Isabel
    March 10, 2011

    Fue un deleite ver y escuchar a Andres Perez y a Sting…Felicitaciones!

  5. Soledad
    March 14, 2011

    Andrés, te saco el sombrero. Además, tus palabras reflejan inteligencia y sensibilidad. Creo que somos una minoria que ama la buena música, respeta a los musicos chilenos y no se deja llevar por la masa- llamese farandula, futbol, religion o lo que quieran. Somos mujeres y hombres pensantes que acogemos la belleza.

  6. Renato
    March 26, 2011

    Alfredo. Me identifico plenamente con tu comentario. Es un orgullo ver como los músicos jóvenes en Chile han ido progresando silenciosa pero decididamente. Y a pesar de los productores ,los que realmente saben -como Sting o S.Clarck-, llaman e invitan a los que corresponde. El chaqueteo y la mediocridad no tienen partido en Chile. Son absolutamente transversales.
    Isabel, también opino como tú y las alabanzas a Andrés, por cierto. Y Sí, los amantes de la buena música somos una maravillosa minoría, que reconoce la belleza, no la de cartonpiedra ni la plástica: esa de materiales nobles, como la de Andrés en este caso y el de muchos músicos y artistas anónimos y no tanto, que trabajan duro, día a día, por un logro mayor. Saludos y que viva Puro Jazz de Roberto, que nos une a todos.

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