La música mejor que la polémica
El jazzista que denunció al director orquestal Horacio Saavedra da vuelta la página y se concentra en su álbum “Santiago vivo” y la edición del “Real book chileno”.
IÑIGO DÍAZ
“Yo ya me desligué del tema Horacio Saavedra”, dice el saxofonista de jazz Andrés Pérez, quien durante cuatro temporadas perteneció a la orquesta del Festival de Viña del Mar que dirigía el cuestionado músico.
Pérez fue el hombre que el 17 de mayo envió a la SCD esa carta de denuncia sobre Saavedra, indicando allí aspectos musicales y administrativos, sobre irregularidades con respecto de retención de impuestos. “Desde que empecé a trabajar con él tuve problemas con el SII. Aún no he podido recibir mi devolución este año”.
Pero después de la polémica y una vez cursada su renuncia a la orquesta de Saavedra, Andrés Pérez vuelve a la música. Está ultimando la salida de “Santiago vivo”, su primer disco como líder de un quinteto de jazz moderno que tiene en su línea a Cristián Gallardo (saxo alto), Mauricio Rodríguez (guitarra), Marcelo Córdova (contrabajo) y Carlos Cortés (batería).
“Es un trabajo en torno a la memoria. Un país sin memoria no es nada, y Chile se caracteriza por esa falta”, dice el autor de postales jazzísticas capitalinas como “Bandera 1940″, “Santiago 7 PM” y “Mapocho actual”.
Además, Pérez prepara la edición de un volumen para el que recopiló 200 piezas de jazz y fusión estrictamente chilenas. “También esto tiene que ver con la memoria. Tenemos compositores brillantes de todas las épocas. Pocos lo saben y, peor aún, nadie lo registró”, dice.
Ese trabajo, que tomó dos años de investigación, se transformó en una guía de partituras llamada a ser el “real book chileno”, una variante local de los famosos volúmenes americanos de estudio de repertorio y standards. La más antigua es “A lo Shearing”, escrita por Valentín Trujillo en los años 50, y la más nueva es “Línea” (2008), del guitarrista Diego Farías. “Es para estudiantes en las escuelas de música, pero también para nosotros mismos, para reconocernos como un cuerpo artístico chileno”.