PuroJazz

Así estuvo Chick Corea

POR CARLOS VALENZUELA

Esta reseña podría comenzar situándola en 1987, la primera de las 7 oportunidades que “Armando” nos ha visitado. Incluso a modo personal podría situarla en 1993, la 1era de las 3 veces que lo vería en vivo, o incluso situarla en 1989, cuando decidí tocar teclado más en serio por culpa del mismo Chick Corea.

Fotografías: Ra! Díaz.

Como fuera que comience, evitaré caer en los clichés de decir que es un “maestro del jazz”, o un “virtuoso del piano”. Ninguna de las dos frases evidencia la magnitud de este compositor, uno de los más grandes de los últimos 30 años.

Lo cierto es que la noche del lunes 31 el Caupolicán estaba repleto de un público entusiasta (incluso en 1era fila) que escuchó con atención, trató de hablar con Chick, participó del show y se desbordó a saludar al final.

¿Cómo un artista de “música instrumental” genera tal reacción en el mutante? Me remonto de nuevo a la infancia para recordar qué llamó mi atención. Pensándolo hoy, fueron 3 cosas: las melodías (que fluían en aparente complejidad), la expresividad y finalmente el sonido. Todo eso junto formaba una música que jamas había escuchado y me impactó. Sin siquiera saber si era jazz, rock, o música popular. Lo que escuché fueron unos “casettes” de Return to Forever y Elektric Band, sus legendarias bandada de los ‘70 y ‘80, respectivamente.

Bien recuerdo esos recitales de fines de los ‘80 que daban por la tele. Estadios Victor Jara repletos coreando melodías del teclado-guitarra de Corea. Porque tal como el pasado lunes, lo que más impacta y conecta al público no es el virtuosismo de la banda, sino la comunicación entre los músicos y la invitación a ser parte del show.

Me costó años entender cómo hacía esos sonidos en los teclados, o como parecía salirse de las tonalidades cuando soleaba. Algo que parecía misterioso, el mismo Chick, en entrevistas y videos instructivos, lo declara como alejado de cualquier mito o misterio. El lunes al verlo desde cerca lo volví a confirmar. Aunque lo parezca, en su música no hay misterio sino claridad, definición y certeza. Y esa es una de las claves de su trascendencia. Tal vez porque además es baterista y para golpear un tambor no puede haber ambigüedad sino decisión. A lo largo de su discografía me sigue sorprendiendo su potente identidad, aunque esté sonando en piano acústico, piano eléctrico rhodes, un minimoog o un Synclavier. Aún tocando con músicos más rockeros, jazzistas o flamencos, en las primeras notas ya es reconocible.

Siempre volviendo a lo del lunes, el formato esta vez fue de trío y homenajeando a Bill Evans. Qué mejor manera de conformar el trío que con Eddie Gomez. El legendario contrabajista que en el mismo formato acompañó al fundamental Bill Evans y al siempre recordado Michel Petrucciani, entre muchos otros. Impresionó por su fuerza y precisión, además de sorprender en los pasajes ejecutados con arco, haciendo armónicos que superaban el registro del instrumento.

Como mencionaba anteriormente, Corea es también baterista, y tal vez por lo mismo se ha acompañado de gigantes de este instrumento: Lenny White, Jerry Brown, Steve Gad, Alex Acuña, Vinnie Colaiuta, Dave Weckl, Gary Novak, por mencionar a algunos. En esta oportunidad lo acompañó Antonio Sanchez, ya conocido por formar parte de Pat Metheny Group. Por supuesto Antonio está a la altura de los anteriores y sostuvo al trío cuando correspondía al mismo tiempo que hizo vibrar al público con sus solos (y lo hizo reír cuando comentó la participación de Chick en su disco solista). Corea siempre ha compartido con músicos jóvenes que después han realizado exitosas carreras. El mismísimo Stanley Clarke (otro héroe) hace unos años nos comentó el enorme cariño y agradecimiento que tiene por Chick por el rol líder y guía que jugó cuando formaron parte de Return to Forever.

Cobra mucho sentido que lo del lunes resultara tan fresco y energético para un formato de trío acústico sabiendo que Corea tiene raíz latina, que Eddie es de Puerto Rico y Antonio de México: 100% sabor latino.

Los tres estuvieron comunicados visualmente prácticamente en todo momento. Tanto Chick como Eddie “cantaban” los solos, lo que incluso lograba captarse al escuchar con atención.

Llegando al final de una extensa jornada que se pasó volando, vino el clásico con que Corea suele cerrar sus conciertos: Spain. Y por supuesto llegó el momento más emocionante donde hace cantar al público sus melodías espontáneas de raíz flamenca.

La euforia del público probablemente aún debe sorprender a Chick aunque sea su séptima vez aquí. Al menos a mí no deja de sorprenderme cada trabajo publicado a lo largo de los años, y especialmente sus actuaciones en vivo.

Hoy la industria obliga a muchas “estrellas” de la música a hacer giras extensas y hacer colaboraciones diversas. Para Corea y los de su especie, esta es su forma de vida desde el comienzo. Fácilmente lleva anualmente 3 giras simultáneas con bandas distintas y sus colaboraciones van desde Foo Figthers a la Filarmónica de Londres.

Podría seguir escribiendo sobre este personaje pero tal vez caería en tecnicismos que no irían al caso. Simplemente cerraré diciendo que salí contento, inspirado y con mucha fé en seguir haciendo música. La misma sensación que tuve 20 años antes, cuando comenzaba a escucharlo. En un mundo tan distinto al de aquella época, reconforta saber que hay cosas que afortunadamente vuelven y se reinventan.

Carlos Valenzuela es tecladista y compositor de las bandas PapaNegro y Zinatel.

Fotografía: Ra! Díaz.


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