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Jazz de Concepción: Ritmos en la zona de catástrofe

Rodrigo Álvarez anuncia el disco “Creciente”, y con ello una escena musical se levanta.

Iñigo Díaz  EMOL

“Las cosas se han normalizado por aquí. Concepción es como una taza de leche”, exagera el contrabajista Rodrigo Álvarez (32), pero lo dice con la claridad de quien fue testigo de un estado casi bélico en su centro histórico hace dos semanas.

El contrabajista anuncia el lanzamiento de su primer disco, titulado “Creciente”. “Tiene ese nombre por el gran movimiento de música que se estaba generando en la ciudad y que quedó suspendido por el terremoto. Creo que dentro de los próximos tres meses vamos a estar medio detenidos. La gente se tiene que recuperar”.

Su grupo está formado en la base por músicos penquistas: Álvarez al contrabajo y los hermanos Arriagada, César (guitarra) y Jorge (batería). Ese trío es parte clave de una escena universitaria e intelectual allí, que se combina con las actuaciones y la escuela musical del pianista Marlon Romero, la mayor referencia del jazz de Concepción.

Pero son los músicos invitados quienes entregan los timbres determinantes para “Creciente”: Claudio Rubio (saxo tenor) y Diego Urbano (vibráfono). “Siempre escuché música europea y el vibráfono está muy presente. De este disco yo rescato la formación del quinteto y todas las variaciones rítmicas”.

En efecto, las composiciones de “Creciente” varían desde el hard bop de “Viaje al norte” al drum and bass de “Bellísima”, y de la balada “María de Lourdes” al carácter eurojazzístico de “Introspección”. “Sí, suena bien europeo. Y la portada del disco, con ese paisaje, podría ser como del sello alemán ECM. No sé qué habrá pasado con esos árboles, porque estaban en la zona de tsunami de la caleta de Lenga”.


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