Veinticinco millones de pesos cuesta la recuperación de la “catedral”. Por ahora sus conciertos serán itinerantes y se inician el 9 de abril.
Iñigo Díaz
Todas las primeras opiniones fueron desfavorables: ningún músico creyó que la vieja casona de 1920 que alberga desde 1980 al Club de Jazz iba a sobrevivir. Pero después de tres semanas de asambleas de socios y de diagnósticos de calculistas, la historia tomó otro curso.
“Estamos en condiciones de recuperar la casa”, señala el presidente del directorio, Cucho Cruz, luego de recibir la noticia de los ingenieros. Hay múltiples grietas en sus muros y el segundo piso está tan deteriorado que las personas que allí vivían debieron ser evacuadas. El diseño de recuperación ya está en marcha. Según los cálculos, la construcción de nuevos pilares de concreto que se anexarán a los originales y salvarán la edificación tienen un valor de 25 millones de pesos. “En el mejor de los casos podremos programar el primer concierto de vuelta en el club a mitad de año”, estima Cruz.
Por ahora los conciertos deberán ubicarse en distintos puntos de la ciudad. Hay conversaciones avanzadas con el Estadio Sirio, y la idea de realizar un gran festival de jazz del club con músicos extranjeros en la Estación Mapocho durante junio ya está encaminada.
“Los primeros conciertos están programados en el Centro Cultural de La Reina, para reunir fondos”, dice Rodrigo, cantante y miembro de la comisión que estudia las itinerancias.
Comenzarán el 9 de abril con el pianista Roberto Lecaros, la cantante Cristina Gálvez y el grupo Santiago Hot Club y seguirán el 10, 16, 23 y 30, con músicos como los pianistas Martin Joseph y Valentín Trujillo, el saxofonista Agustín Moya, el guitarrista Jorge Díaz o los grupos Retaguardia Jazz Band y Jazzimodo.