PuroJazz

Agustín Moya – Infinito – (2009, independiente)

Agustín Moya – Infinito

por Iñigo Díaz - mus.cl

Durante la temporada de 2009 se publicaron tres discos de jazz en un especial formato de quinteto. El multisaxofonista Paulo Montero inició la serie hace justo un año con Variante y el guitarrista Sebastián Duplaquet tuvo su turno más tarde con El mejor lugar. El calendario lo terminó de cerrar el sobresaliente tenorista chileno Agustín Moya con Infinito, su segundo álbum propio. No sólo es una demostración de cómo y cuánto creció desde su aparición en los clubes, sino además el testimonio de una estética que caracterizó a ciertos jazzistas en la última parte del decenio. Entre los años 2007 y 2009 para ser precisos, el tramo en que muchos músicos de esta generación se plantaron para tocar modernas obras en quintetos con tres instrumentos fundamentales: saxofón, guitarra y piano.

Agustín Moya lo utiliza aquí para ir hacia una estación más en su itinerario tras esos inicios en 2004 a la cabeza de cuartetos. Y lo que se desprende con composiciones del alcance de “Adoradores del sol” (antologada además en el retrospectivo de 2009 Recórcholis) es que la música para un quinteto de esta naturaleza puede ser una variante más de “música contemporánea”. Parece presuntuoso pero ocurre que ya hace rato que el jazz dejó de explicarse con la palabra “síncopa”. Este tipo de creaciones tienen direcciones distintas y muchas veces son simultáneas, se mueven sobre métricas irregulares, plantean combinaciones o alteraciones, y presentan desarrollos colectivos o por separado. Hay momentos escogidos para abrir la audición aquí, como el bello encabezado de “Imitador”, el largo recorrido melódico de “Hotel sin estrellas”, el piano que ataca en “Infinito” e introduce en “Chinatown”, el espectacular vamp en favor del baterista Félix Lecaros para la propia “Adoradores del sol”. Pero esos son sólo sucesos dentro de proceso completo.

Moya es uno de los hombres significativos de esta oleada de compositores-improvisadores y en Infinito parece haber encontrado ese punto de equilibrio entre planificación y espontaneidad, entre la escritura elaborada y la inspiración libre. Le favorece además la jerarquía del contingente que lo rodea, donde el guitarrista Nicolás Vera llega con la experiencia de su álbum Bellavista (2008) en la misma lógica de este quinteto (se repiten los sidemen de Infinito, salvo por la ausencia de Moya en el tenor).

Su sonido de guitarra aparece siempre austero, pero decidido en la mayoría de los unísonos junto a un Moya aparentemente más controlado debido a las necesidades de la música. Pero será más determinante aún en el trabajo armónico que realiza con Lautaro Quevedo. Sin atender la dupla de ritmo Menares-Lecaros que marca los acentos en todo el disco, este cruce entre la guitarra y el piano es una propiedad para medir la llegada de un Agustín Moya más compositor que nunca. Es claro: el Agustín Moya improvisador prevalecerá ahora y después, porque el suyo parece un viaje espontáneo y progresivo, sin regreso y sin fecha de vencimiento.

Temas: 1. Infinito. 2. Chinatown. 3. Los adoradores del sol. 4. Lejano. 5. Imitador. 6. Hotel sin estrellas.

Músicos: Agustín Moya (saxo tenor), Nicolás Vera (guitarra), Lautaro Quevedo (piano), Pablo Menares (contrabajo), Félix Lecaros (batería).

www.myspace.com/agustinmoya

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