El nuevo frente de improvisadores que se toma la ciudad

February 6th, 2010 | Categories: Artículos/Crítica | Tags:
Quiénes son, dónde tocan y quiénes los escuchan:

La creación en tiempo real es tan compleja como fascinante. El panorama en Santiago sigue creciendo en todas sus direcciones. Así es la música espontánea actual.

Iñigo Díaz [Emol]

A menudo ha sido descrita como “música rara” o “música difícil”, y el público está en todo su derecho de entenderla así. Los propios músicos dicen que hay que estar preparado mentalmente para enfrentarse a un concierto de improvisación. Pero hubo que estar preparado físicamente también para ver el estreno de “Música para 14 músicos en cinco partes”, del compositor Raúl Díaz, en una gélida noche al aire libre en el Campus Oriente UC en mayo pasado.

Esa pieza de 60 minutos de creación espontánea, dirigida por carteles con números y letras, fue uno de los episodios más emblemáticos para un género que en cinco años multiplicó sus experiencias en Chile.

Si a inicios de la década los músicos interesados en la improvisación estaban dispersos y lograron organizarse en los primeros talleres formales del pianista inglés Martin Joseph en la Universidad de Chile, hoy cada uno de esos alumnos viaja con alas propias: el guitarrista Lorenzo Román, el clarinetista Mauricio Barraza o la violista Marcela Moreno, por ejemplo.

Pero hay más. En una sola semana de 2005 coincidieron ocho conciertos de improvisación en Sala Isidora Zegers y Campus Oriente, y en adelante el ritmo no ha sido menos intenso: se fundaron conjuntos de distinta naturaleza, como Sollec Trío, Doctor Equilátero, Majamama, Code, Panóptico, Los Ogros del Swing, Cariñito 3, Tárabust o el más reciente experimento llamado MM (que se pronuncia fonéticamente).

Los nuevos improvisadores han operado en múltiples direcciones: fundaron el colectivo A Tiempo Real, editaron el libro de análisis “La dinámica del discurso improvisado”, donde escribe el joven guitarrista Marcelo Troncoso, y rodaron el documental “A tiempo real”, sobre la experiencia del dúo de percusiones Code, que ganó la última edición de In-Edit.

“Estamos a medio camino aún. Hay más músicos, hay más escenarios, pero el público recién está empezando a crecer”, dice Nicolás Carrasco, compositor ahora dedicado a la improvisación con el grupo Majamama.

“En el tipo de auditor que tenemos, el filtro está en su experiencia musical. En general es un público universitario, con intereses en artes visuales y sonoras. Es muy difícil que llegue alguien así como así”, opina el bajista Santiago Astaburuaga. “Claro que también hay gente que se encuentra con esta música y se sorprende, como cuando tocamos en la plaza Echaurren de Valparaíso”, agrega Nawito Morales, experimentado en electroimprovisación.

El segmento de auditores que sigue los movimientos durante todo el año está entre los 25 y 35 años, pero el punto más alto, en convocatoria, lo marcó la presentación de “Musicircus”, obra libre de John Cage que aquí se montó con 190 músicos tocando en simultáneo. Al Centro de Extensión acudieron 4.000 personas esa tarde. “Claro, la improvisación allí fue todo lo que se escuchó al mismo tiempo. Hay participantes de todos lados y eso es lo bueno”, apunta Carrasco. “Una vez yo dije que Nawito Morales era músico, y se me ofendió”.

PAYAYA

Uno de los ensayos más aguerridos llegó de la mano del dúo formado por el compositor docto Raúl Díaz y el sorprendente Fernando Mancilla (ambos al medio en la foto), todo un referente dado que según cuentan no tiene ningún tipo de formación musical. Su genialidad está en la intuición. El grupo trabajó con música concreta y ruido. Aquí, con los hermanos improvisadores Edén y Sebastián Carrasco, alumnos de Martin Joseph.

TÁRABUST

La noche en que el grupo (o ensamble o colectivo o proyecto) se convirtió en una orquesta, puso de manifiesto el rango de los nuevos improvisadores chilenos. Fue el 21 de octubre de 2009 en Matucana 100, cuando su treintena de músicos acompañó a la acordeonista alemana Ute Völker. Tárabust está encabezado por Marcelo Maira, que además es saxofonista de MediaBanda y esta imagen corresponde a una de sus primeras apariciones, apenas como dúo junto al músico Rodrigo Ríos, en la gran performance colectiva de “Musicircus”.

MAJAMAMA

El enredo de cables y mezcla de componentes de electrónica análoga es suficiente para entender el nombre de este ensamble. Nicolás Carrasco Díaz e Ignacio Nawito Morales son parte del proyecto de improvisación electroacústica que utiliza mezcladores, amplificadores, efectos, filtros y grabadoras, además de campanitas, resortes y virutillas. En la foto, junto al bajista Santiago Astaburuaga.

Piso 3: el epicentro telúrico

Para ver conciertos de improvisación hasta hace poco había que tener suerte en alguna programación igual de espontánea en salas como Isidora Zegers o Goethe Institut. También operaron espacios más undergrounds, como Taller Sol, Bar Uno y Domínica 25. Pero el 3 de octubre pasado se data el inicio de un escenario que ha tomado la conducción de esta música en vivo.

Paradójicamente, Piso 3 se ubica en el segundo nivel de una casa en Alférez Real, donde se programan conciertos de una hora cada sábado (como la recordada sesión con el japonés Yukari Sawaki y el chileno Roberto Garretón). Hay improvisación, música de vanguardia, electrónica y acusmática. Está dirigido por los músicos Roberto Zamora, Karla Schüller y Ramiro Molina (en la foto), uno de los improvisadores de mayor experiencia en Chile. Tiene sus programaciones de 2010 copadas hasta junio. “Es el lugar con mayor continuidad. No hay otro así a kilómetros a la redonda”, dice Molina. Piso 3 regresa con conciertos y talleres a partir de marzo en Alférez Real 1083.

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