Pancho Molina: con sólo mirarse

January 26th, 2010 | Categories: Artículos/Crítica | Tags:

Pancho Molina Trío

Sábado 16 de enero, Thelonious

Iñigo Díaz

Una de las fotografías de gran formato que pertenecen a Alexis Díaz y que se lucen en los muros del club de jazz Thelonious es un retrato espléndido del pianista Carlos Silva en posición de ataque. Esta noche esa foto cuelga justo encima de la batería de Pancho Molina, músico penquista de jazz y rock, autoexiliado del grupo Los Tres y líder del jazztet Los Titulares. “Éste que está aquí (en la imagen) es Charly Silva, el primer músico con que empecé a tocar jazz en Santiago y con ése que está allá hicimos dos discos con el grupo Los Titulares”, dice al público en una de sus intervenciones entre número y número. Ése que está allá, a pocos metros, es Rodrigo Galarce, en efecto el contrabajista de su grupo antes de que emigrara a Estados Unidos en 2004. En ese mismo escenario, con ese mismo contrabajista y ese mismo verano Molina dio su último concierto en Chile, con maletas y pasajes rumbo a Boston en la mano.

Y ésta es, como consecuencia, una de las pocas oportunidades disponibles cada tanto para escuchar a uno de los músicos más importantes de una generación joven de los ’90, la que dio el primer paso en la era de la autoedición. Molina tenía agendados tres conciertos antes de llegar a Thelonious pero debió suspenderlos por motivos de salud, por lo que esta sesión es única. Como único ha sido en su historia personal el ensamble que está liderando aquí, con Galarce en el soporte y con el tenorista Claudio Rubio. Nada más. A eso se le llama “trío sin piano”, un formato desafiante frente las ortodoxias jazzísticas en la medida de que viene y te lo dice en tu cara: “entiende, no se necesita un piano para tocar jazz”. Eso lo hizo Sonny Rollins en los años ’60 y sacó chispas. Con Rubio, Galarce y Molina, la música vuela, y con el repertorio escogido y los espontáneos solistas que se unen a la sesión, se multiplica.

Música de John Coltrane fue la última que Pancho Molina grabó con Los Titulares en Chile. Si en 2003 era una revisita de A love supreme, ahora son otras composiciones del famoso saxofonista que palpitan desde este trío sin piano. Se oyen “Africa”, “Giant steps” y otro par más cuando se integra primero el guitarrista Federico Dannemann, que pasaba por allí, después el saxofonista alto Ignacio González y al final el pianista Felipe Riveros, sólo pesos pesados de la escena actual. Pero en ningún instante deja de sorprender el trío así de huérfano, desprovisto de apoyo armónico y con el piano vacío y cerrado a un metro. Es mejor con la sola y fundamental comunicación entre Molina y Galarce.

Se conocen desde siempre, funcionan como pequeño mecanismo incorporado y casi bastan ellos dos para desarrollar las ideas jazzísticas, lo que, bien sabemos, es imposible. Pero se siente así esta noche. Ver a Molina en vivo es una experiencia, porque toca la batería para la composición antes que cualquier otro propósito, con agresividad, pero al mismo tiempo con control de las intensidades. Y siempre, siempre, conectado visualmente con el contrabajista de sus años titulares. Con Molina y Galarce, que tocan cada dos años en el mismo grupo, bastan las miradas.

www.myspace.com/panchomolina

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