Desde las antiguas grabaciones de Columbia records, allá por los años 20, podemos escuchar una voz ardiente, dura, con violentos matices y tan parecida a la belleza como la tristeza puede llegar a serlo. Es la voz de Bessie Smith, “la emperatriz del blues”, como se le conoce, y una de las más grandes cantantes que nos ha dado la historia.
De una vida corta e increíblemente intensa. Nace un 15 de abril de 1894. Inicia su carrera como bailarina en la Compañía Moses Stokes, y recién en 1913 empieza a cantar haciendo un espectáculo propio.
En 1923, luego de ser descubierta por Frank Walker, graba por primera vez; escoge la canción “Downhearted Blues” y después el disco “Jailhouse Blues”. Junto con sus grabaciones vienen los mejores tiempos para la cantante. Goza de buena reputación y graba con algunos de los artistas más importantes de la época como Louis Armstrong, Benny Goodman y Fletcher Henderson.
La corta carrera de Bessie Smith se ve afectada por su alcoholismo, entre otros factores. Y luego de los grandes escenarios, del dinero y la fama, se ve obligada a volver a sus orígenes en pequeños clubes nocturnos para poder mantenerse.
Finalmente muere en un accidente automovilístico. Su muerte ha estado rodeada de mitos, y nadie hoy en día, sabe cómo fue con exactitud. Se dice que no la aceptaron en hospitales para blancos, que ambulancias pasaron de largo al ver el color de su piel. Sin embargo, lo más importante son sus ciento sesenta canciones grabadas, y el fuerte legado que dejó paras otras cantantes.
Muchos años después, en 1970, es descubierta, en Pensilvana, la tumba sin nombre donde descansaban sus restos. Hacia allí se dirigió un grupo de mujeres negras de Filadelfia para dejar la lápida, pagada por la cantante Janis Joplin, donde se puede leer:
“La cantante de blues más grande del mundo jamás dejará de cantar”
Bessie Smith 1895-1937
Y así es como escuchamos su voz eternamente hermosa, como gastada por esa soledad ardiente. Es lindo escucharla y oír esas lágrimas de mujer negra trenzándose en cada nota de su voz. Es lindo escucharla a solas, cuando no quieres saber de nadie, y así poder sentir a la tristeza más viva que nunca.
Vicente Oyarzún