Cecil Taylor
Un outsider en el mundo del Jazz
El siguiente comentario es un intento por describir y caracterizar a uno de los músicos más controvertido de la escena de jazz de avanzada.
Por Enrique Hurtado
Cecil Taylor, compositor e intérprete, nacido en 1929 en Nueva York, es uno de los músicos considerado junto con Ornette Coleman “padre del Jazz de vanguardia”.
En su niñez toma clases de piano y más tarde de percusión. En 1951 estudia composición en el Conservatorio de New England, donde conoce y estudia la obra de compositores contemporáneos, tales como Bela Bartok y Arnold Schönberg, y hace sus primeras armas en el mundo del Jazz en la escena de Boston.
Posteriormente, al principio de los cincuenta, regresa a Nueva York donde comienza su larga carrera musical que se extiende hasta el día de hoy.
Taylor es un músico que no hace concesiones. Sus intrincadas composiciones pueden no ser del gusto del aficionado al Jazz. Pareciera muy intelectual pero él apela a la percepción propia y desprejuiciada del oyente, que atento, debe dejarse llevar en este laberinto rítmico, a veces, caótico y muchas veces asfixiante.
Llama la atención su forma de tocar el piano. Taylor percute las nota; su vehemencia y agilidad frente al teclado son características. Suele tocar con las palmas, codo y antebrazo para enfatizar ciertos pasajes de su interpretación. Otra característica es su vitalidad al tocar. Es capaz de improvisar en un ritmo sostenido y prolongado por casi horas, citándose y reinventando sus partituras. Claro está que sus improvisaciones de carácter vertiginoso pueden ser resueltas estruendosamente o simplemente en un corte abrupto, en esto no hay respiro, siempre buscando expandir su interpretación. A sus pares llama poderosamente la atención la combinación de notas que Cecil suele utilizar.
Él sostiene que el instrumento es una prolongación de su cuerpo, de forma tal, busca en su interpretación todas las posibilidades que su instrumento brinda para comunicar sus ideas musicales.
Reconoce en su tradición afro-americana sus mayores influencias. Ellington, Powell y Monk. Como también compositores como Xenakis.
Memorable resulta de este músico, en cuanto a su estilo y versatilidad interpretativa, su álbum a dueto con Max Roach “The Great Concert”. A mi juicio, un ejercicio de estilística a toda prueba. Pareciera que ambos músicos deliberadamente intercambiaran sus roles: tenemos a un Taylor percutiendo el piano y un Roach musicalizando su batería en un diálogo franco, directo y libre entre ambos.
Al comienzo de los sesenta realiza sus primeros registros acompañando a Archie Shepp. Posteriormente en 1962 forma su propia banda, con músicos que le acompañarán en largas y extenuantes jornadas: Jimmy Lyons y Sunny Murray, saxo y batería respectivamente.
Ha grabado hasta hoy un gran número de álbumes, en diferentes sellos y en diferentes formaciones, junto a los músicos mencionados y también solo y a dúos.
En la actualidad vive entre sus giras y la actividad docente. En sus conciertos suele, entre las piezas, recitar poemas y conversar con su auditorio. Su música suele no dejar indiferente a nadie.
Él no se define como un músico de jazz, aun cuando el swing es su hilo conductor, sino que se considera por sobre todo un compositor afro-americano contemporáneo.
Entre su discografía destacamos para comenzar y familiarizarse con el complejo pero interesante mundo de Taylor:
- “Unit Structures” y “Conquistador”, ambos bajo sello Blue Note, ca. 1960
- “Silent Tongues”, solo piano, directo en el Festival de Jazz de Montreaux, Freedom, 1974
Ya en una etapa más compleja sugerimos:
- The Cecil Taylor Unit / Roswell Rudd Sextet, Impulse!
- “The Great Concert” duo junto a Max Roach, grabación en directo.
Finalmente quiero agradecer la colaboración de las siguientes personas que me facilitaron su música para este comentario: Alfredo Cáceres, Alejandro Acuña ( disquería Kind of Blue ) y Roberto Barahona. Para un estudio más profundo de este singular músico adjunto el siguiente vínculo: Cecil Taylor

